Pese a que la violencia se agitó, de nuevo, en las últimas semanas del 2012, poniendo en entredicho a quienes se adelantaron propagando que los índices criminales habían cedido –como cuando calcularon que el fenómeno López Obrador no volvería a brotar e insisten de nuevo en ello, con ceguera evidente-, el primer mes de la nueva administración federal debe ser considerado como positivo, entre otras razones por su capacidad para signar acuerdos entre las principales fuerzas políticas y a pesar de las secesiones en el PAN y el PRD por parte de una militancia iracunda que retiró sus respaldos a sus respetivas dirigencias; también porque, a diferencia del sexenio anterior, pudo asumir funciones sin necesidad de montar un corral de comedias en el Congreso salvando con ello la dignidad institucional del país a contracorriente de los grupos vandálicos dispuestos a reventar la paz social y presentar una imagen contrastante de México. Por fortuna, todo quedó en amago y los anuncios funestos no se produjeron.
¿Ahora qué sigue? Para infortunio general las tentaciones autocráticas están muy cerca de Los Pinos. No faltan los consejeros –y las opiniones entre grupos influyentes de la Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara y otras capitales-, en el sentido de que debe aplicarse la “mano dura” para poner en su lugar a elementos irascibles, digamos Andrés Manuel López Obrador, “al costo que sea”, esto es como si la casa presidencial optara por caer en el perverso juego de las peores mafias y actuara como ellas en desdoro de toda aspiración democrática; lo mismo cuando se clama por la “negociación” con los cárteles aduciendo que lo prioritario es asegurar la paz social y la tranquilidad de los grupos productivos que generan verdadera riqueza.
Por otra parte, los desafíos están a plena luz del día, el principal de ellos el enunciado por la impresentable “maestra” Elba Esther Gordillo Morales, chiapaneca de origen –nació en 1945 en los estertores de la Segunda Guerra Mundial por lo cual suma ya 68 años de edad, una edad propicia para el retiro y el cuidado de los nietos-, quien se dice dispuesta a encabezar protestas por todo el país de su gremio para defender lo indefendible: el derecho de los mentores a ser ignorantes en materia académica a cambio de plazas que les obliguen a guardar celosa fidelidad a la poco escrupulosa lidereza. Un acto de barbarie política de la mayor intensidad sólo equiparable a los tiempos de fascismo.
El asunto es muy claro: por una parte, la demanda social de mejorar la educación elemental –desde la primaria a la preparatoria- tratando de situarla en niveles, cuando menos, competitivos respecto a otras naciones del continente –no digamos del mundo-, o ceder a las presiones de los zánganos que se adhieren a su dirigencia para cobrar por desempeñar labores para las cuales no tienen suficiente capacidad, esto es como no estuviera en juego el futuro del país sino sólo la sumisión vergonzosa a la considerada “mujer más poderosa de México”, condición que tiene, precisamente, por el temor de quienes debieron, desde hace mucho tiempo, ponerle el alto y optaron por beneficiarse de su sombra…como el infeliz calderón –minúscula- cuya mano le fue alzada por la señora en plena decadencia de la vida institucional y democrática del país. Y hablamos de hace apenas poco más de seis años: julio de 2006.
Cualquiera, con un poco de criterio, privilegiaría el futuro a las parcelas del poder del presente, así se pusiera en la calle a los farsantes salidos de las Normales como alumnos “fast-track”, esto es sin el menor respeto por los educandos y escasas luces para enseñarles la ruta para andar. Por cierto, ¿ya habrá recordado la maestra Gordillo el nombre de su escuela Normal o será también motivo d polémica para subrayar que cada cual es dueño de sincerarse o no al respecto cual si se tratase de un secreto de Estado? Dentro de poco, investigar la vida de un personaje público será casi como un desafío de alto riesgo si se desnudan los verdaderos orígenes. ¡Pobrecitos de los biógrafos bajo paga!¡Y de los historiadores a quienes se condene por hablar de los muertos porque éstos ya no pueden defenderse! De falacias así están llenos los rincones de los poderes fácticos; porque resulta más sencillo ocuparse de la crónica, digamos, de Joaquín “El Chapo” Guzmán que de los antecedentes de la casi anciana Elba Esther, la dama de los mil rostros y los cien mil “looks” que tanto atraen a “Chucky”, el muñeco diabólico, su novio permanente.
Este diferendo, sin duda alguna, nos permitirá, a todos, conocer la verdadera dimensión del presidente Peña Nieto siguiendo el manual de echeverría –también en minúsculas-, respecto al ejercicio presidencial: decía el ex presidente que sólo éste podría dar el verdadero perfil histórico de los mandatarios; lo demás eran y son “rounds” de sombra en los que apenas se intuyen las cualidades previstas de los personajes. Pero cuando llega la hora de conducir a la plataforma gubernativa es el momento exacto para medir a los elegidos, los tránsfugas, los demagogos y los farsantes, además de los corruptos, un mal que por desgracia no ha sido erradicado ni por cuantos históricamente parecen salvados: basta observar las heredades e inversiones de los Cárdenas, no sólo en Michoacán sino hasta en Cuba, para limitar el sentido social del emblemático Tata y su descendencia. Y esto para subrayar uno de los más claros ejemplos.
Peña, por tanto, está situado ante un berenjenal a resolver apenas termine el periodo de vacaciones. Ya muy pronto. Será cuando el aparato presidencial esté funcionando a todo vapor y señale derroteros para cumplir las propuestas signadas en diciembre pasado incluyendo las reformas más significativas. Dar pasos hacia atrás sería de enorme riesgo no sólo para la estabilidad del país sino para la permanencia de los actuales miembros del gabinete presidencial, algunos de los cuales parecen salidos de la chistera del mago por sus escasas luces para dirigir y controlar las dependencias a su cargo. En lo personal no hay nada que me inquiete más que los pretendidos todólogos, esto es aquellos que se pretenden capaces de ejercer lo mismo como secretario de Hacienda que la condición de Canciller; o la secretaría de Desarrollo Social y la del Trabajo, equidistantes en funciones y estructuras. Para infortunio de todos, a veces, pesan más las cuotas políticas y no el mínimo sentido común.
En esta línea, se antojaría una derrota monumental un revire temeroso de Peña ante la señora Gordillo, sea a través o no de una negociación que blindara, en cierta manera, sus privilegios; ni uno más, clama la sociedad afrentada debe dársele. Ya no es su tiempo ni su circunstancia y los primeros que lo entienden son los maestros mismos atrapados por un círcul0o financiero ofensivo y destructor de honras y capacidades. Por ello, sin duda, se hacen indispensables censos y evaluaciones como primeros pasos hacia el fin del insoportable cacicazgo corporativo. Nada sería más nefasto que Peña metiera las cabezas en las arenas movedizas de la concertación con un personaje insostenible moral y políticamente; socialmente impresentable, además. Basta ya de grilletes que frenen la necesaria evolución académica de los mexicanos: son tiempos de superación, se entiende, y no de prolongación infecunda de los males atávicos.
La maestra debe irse ya. Y ella así debe entenderlo si valora, en algo, cuanto dice han sido sus “aportaciones” sobre mucha sangre derramada y enormes cataratas de corrupción de por medio. Es inteligente, sin duda, para sopesar que su hora final llegó; y si no lo es para marcharse por propia voluntad su destino se antoja lacerante.
Debate
Decía Adolfo López Mateos, acaso el último mandatario que dejó el poder con buenos niveles de popularidad –y ello a pesar de la represión abominable a médicos y ferrocarrileros, perdedores de sendas luchas por la justicia social-, que “los cacicazgos subsisten en los pueblos que los toleran”. Analizando cada palabra de la terrible sentencia debemos concluir que así es y ello pesa enormidades en la gran conciencia nacional, en la de tantos que optan por someterse con tal de ahorrarse dificultades. Lo he constatado ante grupos de maestros, pertenecientes al SNTE de loa señora Gordillo, quienes en voz baja dicen lo que no se atreven a gritar a pulmón. Muchas veces he sentido hondo pesar por ellos.
¿Cómo no avergonzarse, cuantos hemos pasado por las aulas de nuestro México atenaceado por las bandas y mafias de toda índole, cuando los mentores se prestan, aseguran que por “disciplina” gremial, a las peores tropelías electorales? De ellos surgió el término de alquimia para identificar a cuantos, con mediana formación, se sentían capaces de modificar la voluntad ciudadana por los fueros del cacicazgo que fue transferido por Carlos Jonguitud Barrios a la “maestra” Elba Esther Gordillo, en pleno salinato trágico y por los “buenos oficios” del gran político de aquella generación de impostores: Manuel Camacho Solís, ahora convertido en una de las estrellas del canal… de Andrés Manuel; igualito que el represor Manuel Bartlett Díaz, cuyos traumas comenzaron cuando su padre, Manuel Bartlett Bautista, en su condición de gobernador de Tabasco, debió salir huyendo de Villahermosa, disfrazado de mujer, por no poder contener las protestas estudiantiles ante la subida de los pasajes de autobuses. Una nimiedad, sí, que fue incapaz de resolver sin necesidad de convertirse en una suerte de transvestido. La memoria cala para siempre…aun en la decrepitud de la ancianidad.
Porque ahora resulta que este personaje, Bartlett, es quien más enfuruñado se mostró ante la posibilidad de que la Secretaría de Seguridad Pública, de nefasto recuerdo, quedara bajo la férula de Gobernación cuando él fue el principal beneficiado por ello, en sus tiempos de señor de Bucareli, actuando a capricho hasta consumar la autoría intelectual de desaparecidos y asesinatos. ¿Tan pronto olvidamos las peores afrentas?¿O es que los izquierdistas del presente carecen de memoria y dignidad?
La Anécdota
Corría el final del echeverriato cuando Manuel Sánchez Vite, gobernador de Hidalgo luego de haber cursado por la presidencia del PRI –la cual dejó vergonzosamente por sus problemas epilépticos-, fue encarado por el entonces presidente echeverría –minúsculas-:
-A ver, Don Manuel, se dice que usted es el cacique de Hidalgo…
El aludido, muy serio, le replicó al mandatario:
–Pues no, señor. Los cacicazgos ya se acabaron…salvo uno: el de Los Pinos.
Pese a ello, Sánchez Vite se mantuvo en la gubernatura hasta el final, en 1975. Y el cacicazgo de Chapultepec… perdura con dos alternancias de por medio.
























