El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) informó este domingo que retomó la posesión legal de los espacios comerciales arrendados a Inmobiliaria Fumisa.

Tras la medida, a partir de este lunes 13 de enero pondrá en renta los 120 inmuebles que estaban desocupados, indicó en un comunicado.

Manifestó que los espacios, con diversas dimensiones y en condiciones de operar, forman parte del patrimonio inmobiliario federal en la Terminal 1.

Aseguró que así avanza en la normalización de la administración directa del patrimonio federal que tiene concesionado.

El AICM argumentó que continuará tomando acciones de este tipo en el marco de la ley a fin de crear condiciones para prestar los mejores servicios a los usuarios de sus instalaciones.

El aeropuerto internacional y Fumisa mantiene un pleito legal por la explotación de los locales.

El primero sostiene que el 31 de diciembre concluyó su contrato con la empresa, por lo que desde esa fecha ha estado en posibilidades de arrendar directamente los espacios en disputa.

Sin embargo, la inmobiliaria asegura que tiene la razón legal para seguir explotando los locales.

Apenas el viernes, Fumisa afirmó que el aeropuerto capitalino carecía de orden judicial para disponer de las áreas, por lo que le solicitó se abstuviera de dar información falsa y de lo que calificó como una perturbación en sus derechos.

La compañía le pidió al aeropuerto que mientras no obtuviera una orden judicial suspendiera lo que llamó actos intimidatorios y amenazas.

También el viernes la compañía acreditó ante el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal que mantenía el uso y disfrute de las zonas otorgadas.

De acuerdo a la inmobiliaria, se incluye la operación de los 11 pasillos telescópicos, el estacionamiento internacional de la Terminal 1 del aeropuerto y los contratos de arrendamiento aún sin terminar ni rescindidos por un mandamiento judicial firme.

Fumisa, que forma parte del grupo estadounidense Advent International, amplió el área internacional de la Terminal 1 del aeropuerto a través de un contrato que permite a la empresa subarrendar espacios comerciales para recuperar su inversión. Las obras se iniciaron en 1991 y concluyeron en 2005.

El contrato también establece que de no alcanzarse la tasa interna de retorno acordada de 12.82 % al 31 de diciembre de 2013, “se ampliaría el plazo” de vigencia del contrato, según le explicó a EFE el director de la firma, Ruffo Pérez Pliego.