Una vez más, Michoacán tuvo otro fin de semana violento, donde la sangre de michoacanos fue derramada ante la actitud pasiva de la autoridad responsable. Grupos de los llamados “autodefensas” avanzaron una vez más y “tomaron” la cabecera del municipio de Paracuaro, en donde según reportes policiacos, hubo dos personas fallecidas por enfrentamientos violentos, el incendio de varios vehículos oficiales, particulares y de servicio público; la “detención” de 11 policías a manos de los “autodefensas”, la muerte de dos elementos del ejército mexicano en un enfrentamiento con grupos delictivos y finalmente, el accidente aéreo donde resultó herido el principal líder de los “autodefensas” JOSÉ MANUEL MIRELES VALVERDE.
“NO AVANZARÁN”
Palabras pronunciadas por el jefe del ejecutivo estatal, cuando apenas 4 municipios estaban bajo el control de los “autodefensas”. Hoy, con Paracuaro, son nueve bajo control y con presencia en más de 30. Día a día, a la alimón, una vez el ejecutivo estatal o bien su secretario de gobierno, con sonrisas nerviosas, aceptan el “avance” de las “autodefensas” y a la vez afirman que el gobierno no permitirá que se extiendan en la geografía michoacana e insisten en las “estrategias” de los diferentes niveles de gobierno en la lucha contra los grupos delincuenciales, pero por “seguridad” no dicen qué tipo de estrategias y quien las ejecuta.
“NO TE METAS, YO LOS APOYO”
Cuentan que un amigo del titular del ejecutivo estatal se ofreció a servir como mediador con los grupos de “autodefensas”, pues argumentó ser “muy amigo” del líder JOSÉ MANUEL MIRELES VALVERDE y relata que la contestación fue contundente y lapidaria: “ahí no te metas, porque yo los estoy apoyando”. Nada remota sería esa respuesta, pues el más mínimo análisis de la situación en el estado, nos revelaría que la conformación y actuaciones de los grupos de autodefensas, son actos consentidos y hasta promovidos por el estado, pues el estado, tiene la obligación de cumplir la ley en el combate a la delincuencia y los grupos de “autodefensas” no, pues la defensa propia y otros conceptos, son el motor de las acciones de estos grupos, que nada tienen que ver con el cumplimiento de la ley.
EL TRABAJO SUCIO
Ayer en Colombia los “Pepes”, hoy en Michoacán los “autodefensas”, realizan el trabajo sucio que el gobierno ya no quiere hacer por su alto costo político, pero además, en lo cotidiano, el delincuente conoce bien y sabe quién es el policía, pero el policía no conoce ni sabe quién es el delincuente en la mayoría de los casos, de manera que “habilitar” de facto a los “autodefensas, patrocinarles sus actividades, trae ganancias, pues normalmente los “autodefensas”, se integran con personas de la localidad “ofendidas” cuyo coraje por las ofensas recibidas es tal, que combaten con todo y contra todo, conocen perfectamente el terreno y a las personas que habitan las regiones, no utilizan procedimientos judiciales, sino sumarísimos y ejecutan a los delincuentes sin miramientos.
MIRELES AL HOSPITAL MILITAR
Sin poner en el plano de la discusión sus motivaciones, lo claro es que MIRELES y seguidores, actúan fuera de la ley y que su actuación, es contemplada por la norma como delito y por lo tanto sancionable, sin embargo, después del accidente que sufrió, MIRELES VALVERDE fue enviado a la Ciudad de México a bordo de un helicóptero de la Policía Federal Preventiva e internado para su atención médica en el Hospital Central Militar, sí ese hospital en donde atienden al Presidente de la República. Y las preguntas se viene en torrente: ¿por qué ese trato?, ¿por qué en helicóptero oficial y a hospital militar? Y lo más sorprendente son las declaraciones del cuestionado Procurador, quien señala que JOSÉ MANUEL MIRELES, fue atendido por las diversas autoridades como ciudadano común y corriente, que no va como detenido, ni en carácter de presentado ni mucho menos de “indiciado”, que en todo caso prestará declaración ministerial con relación al accidente el calidad de “víctima”.

























