En el último año el sector comercial de Michoacán pasó a engrosar las filas de la informalidad, al incrementar la estadística del 71 al 73 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), lo que, debido a la competencia desleal que generan, al igual que las grandes cadenas comerciales, motivó el cierre de pequeños negocios en las principales ciudades de la entidad, comentó el presidente de Covechi, al cuestionar incisivo la omisión de las autoridades de los tres órdenes de gobierno por fomentar el consumo interno.
A decir de Alfonso Guerrero Guadarrama, la Reforma Fiscal que entrará en vigor en el mes de enero, engrosará las filas de la informalidad, con lo que, en lugar de extinguirse, el pequeño comercio se extenderá como un hormiguero ante la incapacidad de sostener las tasas impositivas y, entre otros, los requerimientos de factura electrónica del Servicio de Administración Tributaria (SAT).
“Veremos mucho más pequeño comercio ante la falta de empleo; ¿en la formalidad? Lo dudo, es previsible que hasta un 60 por ciento de los pequeños comerciantes tributantes, se den de baja ante la autoridad fiscalizadora”, comenta, al asegurar que las nuevas disposiciones de la Ley Hacendaria harán insostenible a las empresas de pequeño capital.
En este sentido, el titular de Covechi advierte los riesgos de consumir en la informalidad, no sólo por el dinero no recaudado en las arcas municipales, con el que no se cuenta para la mejora de infraestructuras e inversión en obra pública, sino que cuestiona la “dudosa” procedencia de las mercancías, con las que los comerciantes informales juegan un rol desleal con el inverosímil abaratamiento de precios, con el que no se recuperaría ni el costo de producción.
“Lo barato sale caro; comprar en los establecimientos informales genera pérdidas no sólo a los comerciantes legalmente establecidos, sino que atenta contra la integridad misma de los consumidores, a quienes se les ofrecen artículos pirata de dudosa procedencia y calidad; es sabida la constante pérdida de camiones completos, ¿a dónde creemos que se van? A la informalidad, es en donde terminan, en las manos de nuestros hijos, quienes corren el riesgo de hallarse en contacto con productos tóxicos, debido a que los artículos no se someten a las normas de inspección sanitaria”, señala.
“Dime dónde compras y te diré…” de qué marca eres
“Las personas modificaron sus hábitos de consumo, ahora también es una cuestión de estatus: ‘dime dónde compras y te diré de qué marca eres’, dicen los jóvenes de hoy, quienes se abstienen de comprar en las pequeñas tiendas no sólo por la variedad de productos que se ofrecen ahí, sino por mera moda”.
Según Guerrero Guadarrama, la “engañosa” publicidad de las transnacionales crea necesidades falsas al consumidor: “Te hacen creer que necesitas algo, te empujan a adquirir artículos con promociones falaces, que en lugar de disminuir su precio, extienden el plazo a fin de mantenerte esclavizado con una tarjeta que ‘generosamente’ te proporcionan, y de la cual nunca te puedes liberar, a grado tal, que incluso heredarás tus deudas a tus hijos, efecto similar a las tiendas de raya de principios del siglo XX, y que llevó a nuestro país a una guerra”, discurre Guerrero Guadarrama.
El comerciante asegura que hace alrededor de siete años, se calculaba que el 42 por ciento de las ganancias lo acaparaban las grandes cadenas, mientras que estadísticas del mes de marzo de este año contemplan un 59 por ciento del mercado para las transnacionales.
Asimismo, apunta que mientras el pequeño comercio formalmente establecido lograba atraer al 28 por ciento de los clientes, actualmente se tiene que conformar con el 22 por ciento, y en tanto, señala que el comercio informal se quedaba con el 17 por ciento, mientras que ahora la cifra se ha incrementado hasta en un 50 por ciento, lo que, entre otros factores llevó a 150 negocios en el último año a bajar la cortina.
Aunado a lo anterior, Guerrero Guadarrama señala que la “indiscriminada” repartición de créditos y tarjetas de crédito, ya sea en instituciones bancarias o en las propias cadenas comerciales, que a su juicio, esclavizan a clientes y trabajadores de estos corporativos, ha abonado también a modificar los hábitos de compra, dado que, con el propósito de ahorrar, las personas dedican un día a la quincena para comprar productos en una sola tanda, lo que daña a los pequeños comerciantes de las colonias de estos mismos consumidores, que paulatinamente caen en la cuenta de las pocas utilidades hasta que ven morir su negocio.
“Estas tiendotas como Walmart, Cotsco, Chedraui, Aurrerá, Oxxo y otras y sus franquicias están en todas partes, en países de Europa han arrasado con el pequeño comercio, en Estados Unidos éste prácticamente no existe, y en Latinoamérica vamos para allá con los modelos económicos del libre mercado”, augura.
Asegura que estos consorcios “son tan voraces”, que incluso presentan ofertas especiales para su planta laboral, a la que terminan por agenciarse como clientes de cabecera: “No se conforman con acaparar el 59 por ciento del mercado, sino que apenas el 60 por ciento del salario a sus trabajadores lo entregan en líquido, es decir en efectivo, mientras que mañosamente dicen pagar el otro 40 por ciento en especie, especie que ellos mismos venden con descuentos insignificantes”, señala.
























