Los años pasan y las cosas no cambian, finaliza 2013 y continuamos en incómodos lugares del marcador mundial. En el listado que anualmente elabora Transparencia Internacional, México continúa ocupando un lugar muy bajo en el Indice de Percepción de Corrupción; estamos en incómoda vecindad con Yemen y Siria.  Otra, nuestro poco eficiente y muy costoso  poder Legislativo (diputados y senadores),  año con año pelea el ultimo lugar en la confianza ciudadana con la ineficiente  policía. Pero lo más grave, gravísimo, es el problema educativo; México, desde hace lustros, mantiene un pésimo nivel. ¿Razones?, muchas,  SEP, SNTE y CNTE son solo variaciones del mismo tema, distinguibles únicamente por alto nivel de agresividad y violencia de la CNTE.  “México tiene décadas de atraso educativo”” afirmó ayer la OCDE. Y ni como negarlo. Sacando cuentas nos costaría entre 25 y 60 años salir abatir el rezago.

Somos un país con una mayoría de gente de escasa cultura, que casi no lee, y lo poco que lee no siempre lo comprende; un país donde las personas tienen como principal fuente de formación e información a la televisión abierta, y en menor grado, los noticieros radiales. De lectura de libros mejor no hablamos.

En México abundan los ignorantes, aclarando que “Ignorante” no es quien no sabe, sino quien no quiere, ni desea, aprender; pues en su bendita ignorancia consideran tener suficientes conocimientos sobre prácticamente todo.  El mexicano, al preguntársele, opina sobre muchas cosas, aunque no tenga  ni la más remota idea de lo que esta hablando. Así, encontramos a infinidad de personas que se atreven a opinar, como si supieran de lo que hablan, sobre política, educación, reforma energética etc. Individuos que sin haber cursado medicina recetan, sin haber estudiado derecho creen saber de leyes, además consideran saberlo todo sobre economía, administración, complots (que solo ellos ven), y no se diga sobre deportes, ellos tienen la receta para que México sea campeón del mundo.

Los ignorantes no saben dialogar ni escuchar, se concretan a repetir una y otra vez los argumentos que le escucharon a su gurú favorito, mismos que aceptaron por que embonan con sus atávicos prejuicios. Y si consideran que es necesario gritar, lo hacen, pues también creen que el que grita más fuerte gana la discusión.

Nuestro futuro se ve nebuloso y complicado, y definitivamente no veo factible una solución con la actual  clase política y empresarial. . ¿Causas? las podemos leer en el libro “El mito del desarrollo. Los países no viables en el siglo XXI”, del ensayista y diplomático peruano Oswaldo de Rivero.

De Rivero  señala que en el pasado siglo XX la mayoría de las naciones de África, Asia y América Latina ensayaron todos los modelos económicos para salir de la pobreza y el subdesarrollo: Estatismo, neoliberalismo, sustitución de importaciones y el socialismo soviético (antes de su extinción). Sin embargo, sólo Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Malasia han podido salir del  atraso. Los demás países, especialmente los de África y la mayoría de América Latina, México incluido, siguen en  la categoría de países  “no viables”.

¿Razones?,  El  autor afirma: “La diferencia lo hace el cambio cultural, el renacimiento de una nueva cultura donde se ha dado importancia a las ciencias matemáticas, físicas, químicas, biológicas y sobre todo a la investigación científica. Hoy la tecnología derivada de estas ciencias innova las exportaciones de Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Malasia, creando cada vez más prosperidad”.

En efecto, tanto Corea del Sur como Taiwán eran tan pobres como el Perú y Bolivia en los sesentas del siglo XX. Hoy en día, gracias a una verdadera revolución educativa, con una alta inversión en ciencia y tecnología, se dan el lujo de competir con Estados Unidos, Japón y la Unión Europea.

Pero seamos sinceros, aceptemos nuestra realidad educativa, las limitantes académicas y cognitivas del magisterio, la corrupción sindical, la mediocridad de escuelas y Universidades; sabiendo todo esto ¿Podemos salir de nuestro atraso? La respuesta es fácil, nó;  nó con nuestros actuales maestros, ni con estos políticos, ni con unos partidos políticos más interesados en vivir  del erario, que en resolver los problemas de México. Como van las cosas nuestro futuro es la definitiva conversión de México en un narcoestado.  Si seguimos como hasta hoy, este pronostico será tan cierto como que mañana saldrá el sol.

Aceptémoslo, el Estado ha perdido (¿Cuando la ha tenido?) toda capacidad para educarnos y protegernos.  El gobierno, con su Educación fallida y su policía digna del mesozoico, ni puede, ni quiere, ni sabe como hacerlo.