Mientras vivía en el ostracismo al que le condenó José Manuel “Chepo” de la Torre, Rafael Márquez empezó a contemplar la posibilidad de no materializar el sueño de retirarse como seleccionado nacional en una Copa del Mundo… Hasta que Víctor Manuel Vucetich arribó al banquillo y le convocó.

Ahora, con Miguel Herrera como estratega nacional, el “Káiser” de Michoacán no sólo ve factible ser parte del grupo que asistirá a  Brasil 2014. Está convencido de que puede ser titular y, entonces sí, colgar finalmente la elástica verde para siempre.

“Hay que trabajar, seguir manteniéndose en un buen nivel para poder ganarse un puesto en el Mundial”, recuerda el zaguero central. “Definitivamente sería un final feliz para una linda carrera dentro de la Selección y, sobre todo, [quiero] hacer algo importante en Brasil”, precisa Rafa Márquez.

Mundialista y capitán tricolor en Corea del Sur-Japón 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010, el futbolista del León sentencia que se aferrará a la oportunidad que le ha dado el Piojo Herrera, en cuyo esquema es pieza clave.

Se trata del hombre que aporta experiencia en la retaguardia, ordena a la defensa y muta en plataforma de lanzamiento al ataque. Tres de los nueve goles a Nueva Zelanda en la reclasificación emanaron de él.

“Estoy en verdad ilusionado”, atina a decir, al tiempo que su mirada desprende un fulgor especial.

“Así como, en su momento, no estuve dentro de la Selección, pero seguí trabajando, esforzándome y preparándome para alcanzar esta oportunidad, hoy que estoy aquí, es tratar de no dejarla, porque ahora viene lo más importante, que es mantenerse y poder conseguir un puesto en la Selección Nacional”.

Sabe que el único requisito es no perder la forma física y futbolística que recuperó, tras su intermitente paso por el Red Bull de Nueva York. Volver al futbol mexicano le remasterizó. La actual versión de Márquez se acerca a aquella que lo convirtió en el jugador más importante del combinado nacional durante algunos años.

Con 34 de edad, Rafa está consciente de que el esfuerzo debe ser mucho mayor para ser considerado. No le asusta.

“Es cuestión de Miguel. Todavía queda mucho para el Mundial”, recuerda. “Como siempre, deben estar los que viven mejor forma, así es que depende de cada uno, de lo que haga de aquí en adelante, para mantenerse”.

“Se consiguió [la clasificación], soy parte de eso y me encuentro en buena forma para intentar estar en una cuarta Copa Mundial”.

Esa que veía como simple utopía durante los meses finales del proceso encabezado por el Chepo.