Ese era, hace algunos años,  uno de los anuncios elaborados por el estado mexicano para intentar engañar al sufrido causante. Y digo intentar pues, hasta donde tengo información, jamás alguien creyó alguna de las frases de propaganda del PRI-Gobierno. Verdaderos monumentos a la mentira, en su momento escuchamos hasta la saciedad  frases como “La solución somos todos” del gris Miguel de la Madrid, el  “Arriba y adelante” del intolerante Luis Echeverría, la nunca vista “Administración de la abundancia” de López Portillo, etc.   Eso  de que “Nuestros impuestos están trabajando” solo era una cruel burla para el causante cautivo.

Ahora, la reforma fiscal ha vuelto a poner en el tapete de la realidad, una serie de datos, sobre como se las gasta el político mexicano, a la hora de exaccionar  y malgastar los impuestos.

Las sociedades de memoria corta fatalmente están condenadas a repetir sus errores. Es por eso que vale la pena recordar algunas cosas.

Es posible, solo posible, que existan instancias gubernamentales que gasten bien, pero de lo que no hay duda, es que en México se cometen excesos y abusos con el gasto público. Va un  ejemplo rápido; la compra de medicinas para el llamado “Seguro Popular”; de acuerdo con una investigación de Fundar, se encontró que “los reportes de compra de medicamentos de los años 2008, 2009, 2010 y primer semestre de 2011, identifican dos problemas: opacidad en el informe de las transferencias que reciben las entidades federativas y discrecionalidad en el uso de los recursos para la adquisición de medicamentos, que se manifiesta principalmente en la compra de fármacos a precios superiores a los establecidos por la Secretaría de Salud”  En pocas palabras, se roban el dinero.

Otro ejemplo, debidamente documentado; en diciembre pasado, el Congreso aprobó el programa Borrón y cuenta nueva. Los legisladores le perdonaron a los gobiernos de los estados y municipios hasta el 100% de los adeudos del ejercicio 2012 y anteriores que tenían por pagos de Impuesto Sobre la Renta (ISR), más una condonación equivalente a 60% para 2013 y a 30% para 2014.

Este asunto se ilustra mejor con un ejemplo; si una empresa no le paga al fisco los impuestos retenidos a sus trabajadores, no sólo está sujeta a multas, sino que sus representantes legales pueden ir a la cárcel por fraude. El ISR retenido le pertenece al trabajador, no a la empresa. Por eso, si el empresario no le paga al gobierno los impuestos retenidos, se considera como un robo. Pero resulta que si ese robo lo cometen los gobiernos estatales no pasa nada. Simplificando: El dueño de una pequeña empresa puede ir a la cárcel por no pagar el ISR retenido a sus empleados. Pero si esto lo hace un gobernador, nada sucede.

La antes improbable alianza PRI-PRD recientemente aprobó un incremento de los impuestos, pero ¿Cómo se va a gastar el dinero exprimido a la clase media? , digo clase media pues  los grandes empresarios seguirán evadiendo el fisco. Van algunos ejemplos;  el pago autorizado a la CNTE de Oaxaca por no dar clases durante dos meses y de paso fastidiar la vida de los habitantes del DF,  además pago del “bono de inicio de clase” mas otro, sabe Dios por que, de 115 millones de pesos. ¿Subir los impuestos para pagarles a estos “maestros”?.  Demencial.

Otro, recientemente la Secretaria de Gobernación firmo un compromiso con las agresivas huestes del SME para pagarles a un grupo de “trabajadores”, una pensión de cerca de 15 mil pesos al mes. O sea, mas o menos unos 252 millones de pesos al año para supuestamente apaciguar a las huestes de Esparza.  No creo que exista alguien que acepte que le suban los impuestos para que el gobierno “resuelva” problemas a golpe de billetes usando el dinero de los contribuyentes.

Otra, el jefe delegacional en la Miguel Hidalgo gastó, según nota de Excélsior “en sólo dos meses más de 600 mil pesos en objetos personales, así como en el consumo de alimentos y bebidas en restaurantes nada modestos”. Este señor compró, con cargo al erario, “42 pares de zapatos para caballero, 46 pares de zapatos para dama, 21 chamarras de gabardina, 115 blusas para dama, 105 camisas de algodón, 44 pantalones de vestir de dama, 25 faldas de vestir, 44 chalecos de vestir y 63 pantalones de caballero”. Además, “321 mil 301 pesos en alimentos y bebidas en 63 días hábiles, lo que promedia un gasto diario de cinco mil pesos en cuentas de bares y restaurantes”.  ¿Debemos financiarle este tren de vida a los servidores públicos?

En México reina la opacidad en las finanzas publicas. Mientras no se tenga la certeza de que nuestro dinero se usará bien, seguiremos pensando mal de nuestros funcionarios.

Add. Desaparición de poderes en Michoacán, solicitan políticos tanto del PAN como del PRD, al observar el marasmo de Fausto. Buena, muy buena idea.

Alejandro Vázquez Cárdenas

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