La historia del Atlas tiene infinidad de episodios de quedarse a la orilla. Justo cuando tiene la oportunidad de dar un salto importante para trascender, permanece simplemente a la distancia pero sin alcanzar la meta.
Este sábado, a la 19:00 horas ya estaba enterado de la derrota del Querétaro ante Cruz Azul, por lo cual una eventual victoria de los rojinegros sobre Monarcas los pondría a once puntos de ventaja con doce por disputarse en el Torneo de Clausura 2013.
La misión no era sencilla, pero tampoco lucía imposible.
Al parecer, inconscientemente a los Zorros de Tomás Boy les afectó saber el resultado de los Gallos, ya que como pocas veces se les dificultó el accionar en la cancha del estadio Jalisco.
Atlas sumó un punto más, a cuatro encuentros del final de la fase regular, se mantiene en segundo lugar general con 27 unidades, pero a nueve de Gallos, y pese a que pareciera que la salvación es un hecho, las matemáticas aún no lo alejan por completo del problema del descenso.
El duelo se estancó en una lucha constante por la posesión del balón, con espacios cerrados lo que derivó en roces constantes, ritmo cortado, pases imprecisos y por lo tanto escasas emociones.
El medio campo rojinegro estaba partido con un José Luis Chávez al que le sigue costando adaptarse, y un Lucas Ayala que batalló para recuperar el balón. Al frente, Omar Bravo desbordaba por la izquierda pero no lograba avanzar demasiado, mientras que Matías Vuoso fiel a su estilo de disputar con furia cada pelota se enfrascaba en un duelo infructuoso con los zagueros de Monarcas.
De lado de Morelia, Héctor Mancilla, quien sabía de antemano que no sería bien recibido por la afición del Atlas, parecía afectado por esos abucheos que se emitían cada vez que tocaba el balón. Jefferson Montero también sufrió para atravesar el área, y cuando lo hizo le provocó problemas a Miguel Pinto, pero sin llegar a más.
Así fue la primera parte, y en esa línea se mantuvieron ambos equipos con el único argumento de arribar a las áreas a través de despejes largos en la búsqueda de que alguna individualidad tumbara las respectivas murallas. En la recta final, Atlas fue el que ofreció algunas pinceladas, la más clara de Ricardo Bocanegra, quien disparó a la portería de Federico Vilar y el balón pasó a un lado del poste derecho del guardameta argentino.
Los Zorros desperdiciaron la oportunidad inmejorable de dar un paso gigantesco hacia su salvación definitiva, y deberán esperar un poco más para celebrar.

























