El otoño trae vientos de cambio: finalmente, esta semana, será la última  para Francisco Ramírez Acuña, al frente de la Embajada de México en España.             Desde que inició el año, los rumores comenzaron en Madrid acerca del inminente relevo tanto del  panista  como de  buena parte del personal tanto del Consulado como de la Embajada.

La apática presencia de Ramírez Acuña en la FITUR de 2013, en enero, en Madrid fue para muchos el catalizador de que el presidente Enrique Peña Nieto propondría rápidamente un nuevo sucesor.

 

Desde entonces  circularon diversos nombres para ocupar el puesto de Ramírez Acuña: Josefina Vázquez Mota, Rosario Green y Roberta Lajous.

De la primera se dijo que sería una salida “digna” de México un descanso para su imagen, no obstante, al poco ella misma se encargó de difundir en diversos periódicos y revistas que no tenía intención alguna de dejar México máxime cuando le interesa la dirigencia nacional de su partido en momentos en que el PAN parece fraccionado a su interior.

De Green, se habló de la fuerte presencia, personalidad y carácter de la excanciller y de que seguramente impondría su sello al bastión diplomático en España. Pero, hasta allí quedó.

Desde mayo en corrillos se ventiló que la balanza inclinaba a favor de Roberta Lajous, diplomática de carrera, intelectual y avezada funcionaria  cercana al PRI.

Hace unos días en Madrid, la Casa Real dio el visto bueno al nombramiento de Lajous para sustituir a Ramírez Acuña, por tanto, los cambios del personal tanto del Consulado como de la Embajada han caído en cascada.

Las despedidas de compañeros nombrados directamente desde Cancillería que ocuparon su puesto de trabajo en los últimos cinco años no se han hecho esperar.

Muchos de ellos se ganaron no sólo el  corazón sino el respeto de muchos compatriotas mexicanos afincados en Madrid, como por ejemplo, la michoacana y paisana Guadalupe Sánchez, cuya carrera como  exlegisladora del PRD es tan sólida como su inteligencia, buen hacer y don de gente que sirvió  para resolver con prontitud muchos problemas que llegaron directamente al Consulado, del que ella fue titular con toda clase y dignidad.

Suenan las golondrinas en Madrid.  El pasado 3 de octubre en la sede del Consulado y la Embajada de México en España, en la calle de Carrera de San Jerónimo, frente a Las Cortes  se llevó a cabo  un homenaje a José Alfredo Jiménez, la música de los mariachis aderezaron la despedida para el personal.

A COLACIÓN

El 28 de marzo del año pasado, fue celebrado en Madrid, España un coloquio para rememorar los 35 años del restablecimiento de  las relaciones diplomáticas entre México y España con la presencia de diversos expertos en el tema de ambos lados del Océano Atlántico.

Lo más interesante es que, en tres décadas, a pesar de tantos vasos comunicantes la relación no  es más intensa de lo esperado y de lo que históricamente debiera ser.

Salvo cuando hay crisis y se trata de salvar uno al otro, es cuando se hace acto de presencia. Sucedió en el caso de México en la década de los noventa que varias empresas transnacionales financieras españolas llegaron a comprar bancos mexicanos baratos, rescatarlos y capitalizarlos.

En la actualidad acontece lo mismo en el caso de España, recientemente en la prensa ibérica se difunde  que “el oro azteca está nuevamente ayudando a la economía española”.

Y es que España, con la crisis económica que le hace aguas no ha dejado de recibir ayuda en forma de rescate y salvamento de sus hermanos mexicanos.

Desde la oficial, pasando por Pemex en el caso de los astilleros gallegos y la participación en Repsol, hasta la privada con el magnate Carlos Slim salvando clubes deportivos de la quiebra hasta Lorenzo Servitje de Bimbo o  la familia Zambrano de Cemex comprando, absorbiendo y rescatando empresas ibéricas.

Pero la presencia en uno y otro lado acontece únicamente cuando necesitan ayuda económica así de esta forma México siempre encuentra la mano de España y viceversa; pero las relaciones en forma deben ir mucho más allá por todo cuanto les entrelaza profundamente.

De allí que el presidente Peña Nieto encargue la Embajada de México en España a una mujer, no se trata de cualquier bastión diplomático, sino de uno más bien toral y estratégico.

De hecho antes de que concluya el mes de octubre, el presidente Peña Nieto estará en Madrid para ser recibido por su homólogo Mariano Rajoy con la finalidad de relanzar las relaciones económicas entre México y España.

Ambos tienen un enorme potencial de intercambio, quizá me atrevo  decir, no existan dos países que se parezcan más tanto en  lo bueno como en lo malo, basta otear a la pirámide de la corrupción política entre uno y otro para darse cuenta de lo parecidos que somos.

PD. *Economista y presidente de Consultores en Economía y Educación Financiera. Contactos en [email protected]