Los desmanes realizados por los “asesores” integrantes del Sindicato Único de Trabajadores de Telebachillerato, en donde se atentó contra la “soberanía” del Congreso del Estado, en contra de la seguridad de diputados, empleados, trabajadores de los medios de comunicación y sociedad en general y aun en contra de los propios elementos de la Secretaría de Seguridad Pública, terminó en una vacilada, pues todos los detenidos en flagrancia, en el acto mismo de la comisión de los delitos, fueron liberados “bajo las reservas de ley”. Bien dicho por el conglomerado: ¿Quién no está de acuerdo en defender el derecho a la libre manifestación? ¡Todos!, pero siempre y cuando se haga dentro de la civilidad, el orden y la ley. Estos rufianes denominados “asesores” del telebachillerato, realizaron una marcha por demandas que no le corresponden como sindicato, ni una sola demanda sindical fue el motivo de la marcha, fue una demanda de impedir se modifiquen los planes de estudio del telebachillerato, cuando esta responsabilidad le corresponde a la Secretaría de Educación en el Estado, no al sindicato, pues que no se les olvide, el patrón te paga por lo que te contrata y tu trabajo está muy bien definido. Pero aceptando sin conceder, los “asesores” pudieron hacer su manifestación, injustificada, pero la pudieron hacer; pero utilizar la violencia, ejercer la violencia para hacerse escuchar, perdón, pero no lo entendemos. Se supone que la categoría de “asesores” les da un nivel cultural mayor al común denominador y deben de saber que su demanda no puede ser resuelta por los diputados, sino por el ejecutivo del estado, entonces ¿por qué querer ingresar con violencia al salón de sesiones del congreso, sí los diputados estaban en sesión? Su manifestación la podían haber hecho desde las tribunas, por qué, a fuerza ¿en la zona de los diputados? ¿Quiénes son los “asesores” del telebachillerato para que los diputados suspendan una sesión para atenderlos? ¿Son más importantes que la sociedad que demanda resoluciones legislativas? Estos tipejos, que no respetaron a nadie, mujeres, niños, medios de comunicación y a los mismos diputados, robaron los extinguidores del edificio, los accionaron en contra de quienes estaban ahí, sin consideración alguna y cuando fueron contrarrestados por sus agresiones y… ¿Pero qué cree? Ahora estos rufianes se van a convertir en “mártires” y la inútil Comisión Estatal de Derechos Humanos, les va a engordar el caldo y los va a hacer “mártires” de la violencia y la represión. ¡Pinche impunidad!

LA CENTE, COJEA DE LA MISMA PATA
Para acabalarnos, los morelianos, ahora nos vamos a soplar un “plantón” de los “maestros” de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, quienes al igual que los del telebachillerato, están solicitando algo que no se resuelve aquí, sino en la Ciudad de México, en el Congreso de la Unión. La abrogación de la reforma educativa. ¿Qué culpa tenemos los morelianos? Y finalmente pregúntese Usted: ¿De dónde sacan dinero para sus marchas, plantones y múltiples movilizaciones?

MORENO BOTELLO
Se los dije hace mucho, ayer ya empezó a salir la podredumbre del flamante Secretario de Servicios Públicos Municipales y negociador estrella del Presidente Municipal. ¿Será éste funcionario otro monumento más a la impunidad? Le apuesto a que sí