Lo que el PRI está viviendo en Michoacán y el país, debe considerarse en su justa dimensión, “no debemos confiarnos y mucho menos echar mano del agandalle; sí el pueblo nos dio su confianza, debemos responderle“, consideró el priísta José Trinidad Martínez Pasalagua.
Lo anterior, al hacer referencia a los cambios de dirigencia estatal y en algunos municipios de la geografía michoacana donde se deben renovar los liderazgos y donde los grupos de siempre, una vez más pretenden “agandallarse“.
Y abundó en este sentido, “nos debe quedar claro que es la última oportunidad que el pueblo nos da para cumplir sus expectativas de lo contrario, se nos puede revertir”.
Martínez Pasalagua precisó al respecto que en el caso de la capital, desde hace dos años y de acuerdo a los estatutos, se debió haber renovado la dirigencia del Comité Directivo Estatal sin embargo y con razón, este cambio se pospuso por los procesos electorales.
No obstante dijo, “el cambio debe realizarse y es en este momento que los grupos enquistados en el partido van por el agandalle pretendiendo imponer sus fichas para mantener el poder y dejan al margen la posibilidad de desarrollo del partido con hombres y mujeres de probada capacidad y experiencia para dirigir un instituto político”.
Al interior del estado abundó, se han registrado problemas por este tipo de imposiciones como en el caso de Zamora donde sin respetar los tiempos y “en lo oscurito, pretenden imponer piezas del ajedrez de grupos que les queden a modo; no es de esa manera como se puede mantener la confianza del pueblo; no nos pasemos de listos”, expresó Martínez Pasalagua.
























