El terremoto de magnitud 7.7 que el martes azotó una región del suroeste de Pakistán causó 328 muertos, según un nuevo balance difundido este miércoles por las autoridades locales.
El sismo, que afectó a la provincia pobre de Baluchistán y sobre todo la ciudad de Awaran, se notó en las vecinas India e Irán. El balance anterior daba cuenta de 271 muertos.
Las autoridades intentaban el miércoles salvar la vida de los heridos, pero la tarea es ardua.
“No hay ningún lugar donde podamos tratar a los heridos en hospitales locales. Intentamos trasladar a los heridos graves a Karachi en helicópteros y los otros a los distritos vecinos”, contó a la AFP Jan Muhamad Baledi, portavoz del gobierno provincial.
La aldea de Dalbedi, a la salida de la ciudad de Awaran, parecía este miércoles un campo de batalla con sus 250 casas completamente destruidas, informó un fotógrafo de la AFP.
“Lo hemos perdido todo, incluso la comida quedó sepultada bajo los escombros y el agua de los pozos no es potable, debido a que el lodo se mezcló con las aguas subterráneas” después del terremoto, confesó Noor Ahmed, un granjero.
“Los socorristas buscan cuerpos [entre los escombros] pero nuestra verdadera prioridad es transportar a los heridos a los hospitales cuanto antes”, precisó Azad Gilani, ministro provincial de Interior.
Las autoridades paquistaníes decretaron el estado de emergencia en una parte de Baluchistán.
El ejército paquistaní ya envió 100 médicos, desplegó a mil soldados en el terreno y montó un hospital de campaña en el pueblo de Tarteej, uno de los más afectados, informó un responsable militar.
El instituto geofísico estadunidense (USGS) emitió una “alerta roja” después del sismo, por estimar “probable” que haya un número elevado de víctimas.
Según este instituto, ya se han registrado una docena de réplicas, la más fuerte de magnitud 5.9.
Baluchistán es la provincia más grande, menos poblada y más pobre dePakistán. Su suelo es muy rico en hidrocarburos y minerales.
La provincia sufre actos violentos contra la minoría musulmana chiita y es escenario de ataques de los talibanes y de enfrentamientos entre los rebeldes secesionistas del Ejército de Liberación de Baluchistán y las fuerzas gubernamentales.
Fuera de la capital provincial Quetta, donde los habitantes recitaban versículos del Corán después del terremoto, y del puerto de Gwadar, la población local vive en pequeñas ciudades con infraestructuras deficientes o en aldeas mal comunicadas.

























