¿Te muerdes la lengua para no molestar a tu pareja, a tu jefe, a tu suegra…? ¿O estropeas tus relaciones porque no dejas hablar a nadie en tu presencia?

Pues tanto la pasividad como la agresividad te perjudican. Te enseñamos las técnicas más efectivas para comunicarte de forma asertiva.

Imagina que estás cenando en un restaurante argentino y pides un solomillo poco hecho. Al poco tiempo, el camarero, muy educado y con una gran sonrisa, te lo sirve pasado. ¿Qué harías? Quizás le exigirías que te lo cambiara por otro inmediatamente y le reprocharías su falta de profesionalidad. O puede que empezaras a probarlo, por si acaso, y acabaras comiéndotelo sin rechistar para evitar tener que enfrentarte al camarero y perder más tiempo.

Aprende asertividad

Pero lo deseable es que no recurras a ninguno de estos dos estilos extremos de comunicación: el agresivo y el pasivo; sino que optes por el estilo asertivo, es decir, que llamaras al camarero con educación y, también con la mejor de tus sonrisas, le pidieras que te cambiara el solomillo pasado por uno poco hecho, como tú lo habías pedido.

Existen tres estilos de comunicación: el agresivo, el pasivo y el asertivo. De ellos depende nuestro éxito o fracaso a la hora de mantener relaciones satisfactorias con los demás. Para definir cuál es el tuyo, debes hacer un acto sincero de introspección.

EL ESTILO PASIVO

“Lo que tú digas está bien”

La persona pasiva permite que los demás “la pisen”, es decir, hace  lo que le dicen sin tenerse en cuenta a sí misma. Sacrifica sus opiniones y sus sentimientos porque cree que no son lo suficientemente importantes. Este sentimiento de insuficiencia va creciendo, y puede dar lugar a una pérdida total del respeto hacia uno mismo.

QUÉ REVELA:

Una baja autoestima y un sentimiento de inferioridad frente a otros.

LA VENTAJA:

La gente pasiva es bien aceptada: los demás pueden decir lo que les venga en gana ante ella sin ser criticados.

LA DESVENTAJA:

La pesada carga de resentimiento e irritación que acumulan los pasivos. Y el sentimiento negativo que desarrollan hacia sí mismos.

EL ESTILO AGRESIVO

“O te callas o te callo”

En esta forma de relación predomina el ataque, la imposición, la acusación, la amenaza y, en general, todas las actitudes que no tienen en cuenta los sentimientos de los demás. El objetivo de la comunicación agresiva es anular la opinión del contrario para no ser cuestionado o rebatido.

QUÉ REVELA :

Una fuerte inseguridad o falta de confianza en uno mismo y una opinión débil y poco fundamentada.

LA VENTAJA:

Nadie les pisa. La gente identifica su estilo agresivo y prefiere no entrar en conflicto con ellos.

LA DESVENTAJA:

La gente les huye. ¡No es agradable tener cerca a una persona que no deja de discutir! Sus amistades pueden estar basadas en el interés.

EL ESTILO ASERTIVO

“Disculpa, no  estoy de acuerdo”

La persona asertiva sabe defender sus intereses, expresar sus opiniones e impedir que los demás se aprovechen de ella. Sabe dónde finalizan los derechos de los demás y comienzan los propios, y puede calibrar la situación sin situarse por encima  o por debajo de los demás.

QUÉ REVELA:

Madurez emocional y racional que permite tener un criterio firme y estable y exponerlo con total libertad, independientemente de lo que piensen los demás.

LA VENTAJA:

Actúa a favor de sus propios intereses sin sentirse equivocado o frustrado. Sabe aceptar y respetar otros puntos de vista y expresar los propios. Busca pactar.