Un día largamente esperado en el corral queretano se consumó este sábado en el Estadio Hidalgo. Después de la penumbra, los Gallos Blancos tienen ahora esperanza, por lo menos por una semana, después de empatar 1-1 con Pachuca y así, abandonar por fin el sótano de la tabla porcentual.
Luis Ángel Landín y Abraham Carreño fueron los anotadores de un encuentro sui géneris, con tres expulsados y mucho drama, sobre todo en el primer tiempo, pero que tuvo como desenlace una tímida sonrisa queretana, aunado a la derrota de Atlas en el Estadio Universitario de Nuevo León.
Con este resultado, Pachuca se queda con 4 puntos, uno menos que los emplumados, que continúan invictos en el Torneo Clausura 2013 después de tres jornadas y con la cresta más reluciente que nunca.
El encuentro tuvo un inicio muy dinámico, con unos Tuzos que mostraban poderío para atacar y que rápidamente acorralaron al Querétaro. Sin embargo, los visitantes picotearon en el momento oportuno, pues apenas a los 6?, Antonio Gallardo dejaría el balón para Luis Ángel Landín, quien en el área se quitó de encima al portero Rodolfo Cota y simplemente definió ante una portería solitaria.
La ilusión de los emplumados tendría su máxima expresión cuatro minutos después, con la expulsión del defensa Paulo da Silva por una plancha sobre Gallardo. Los ojos queretanos brillaron más que nunca, como hacía mucho tiempo no lo hacían. La mala noticia, es que todavía quedaban 80 minutos de partido.
Con la ventaja anímica y numérica, los visitantes no tuvieron problema para someter a la escuadra hidalguense, inoperante e indefensa en su lapso más oscuro e inquietante; no obstante, el orgullo minero relució y, prácticamente de la nada, el encuentro se empataría.
Fue a los 19′ cuando Daniel Arreola, con largo trazo, encontró a Abraham Carreño, quien demostró que no es un “talismán” solamente de banca y, ahora como titular, realizó una gran jugada dentro del área que culminó con un disparo a las redes.
A pesar de que los dirigidos por Gabriel Caballero no inquietaban de más, el Querétaro entró en pánico, el mismo sentimiento que les ha atormentado en las últimas temporadas, y una vez más, la pasividad haría que no solamente perdieran la ventaja en el marcador, sino que a los 42′ también perdieran la ventaja numérica sobre el campo, pues Dionicio Escalante, perdía la cabeza en media cancha y pararía en corto a Avilés Hurtado para ver su segunda tarjeta amarilla.
Casi todas las emociones del encuentro se reservaron para la primera parte, pues en el complemento, ambos equipos especularon simplemente con un hipotético error del rival. Caballero esperó hasta el descanso para corregir el parado tras la expulsión de Da Silva con el ingreso de Arturo Ledesma. Sergio Bueno tardaría un poco más para hacer lo propio, con el ingreso de Onay Pineda a los 56′ en lugar de Julio Nava.
Avilés Hurtado sería el oasis ofensivo en la segunda parte y a los 59′ tuvo en sus botines el segundo tanto para su equipo con un buen control en el área y un disparo que se fue apenas por arriba de la meta. El colombiano fue el jugador más activo en el referido lapso ante la inoperancia de Ángel Reyna, más preocupado por esquivar y recuperarse de los constantes golpes por parte de los visitantes.
Ya sobre el final, Juan Carlos Mariño, con solamente 20 minutos en el terreno de juego, también demostraría su falta de temple al hacerse amonestar por segunda ocasión por un codazo sobre Reyna. Con solamente 9 Gallos, Querétaro aguantó los últimos minutos una embestida del Pachuca, que si bien era previsible, también fue impotente.
El miedo esta vez no fue suficiente para arruinar el final para los Gallos, el daño no fue mayúsculo, y a pesar de dejar ir la oportunidad del triunfo, el punto conseguido en la Bella Airosa es quizás el más importante hasta el momento. En un partido raro, Querétaro abandonó el sótano porcentual, solamente para empezar una semana no menos rara, ahora con un zorro más cerca de la hoguera.

























