La calidad de la educación en México es mala,  pero la de Michoacán, Oaxaca y Guerrero es pésima, como lo demuestra el hecho de que estos estados ocupan sistemáticamente los últimos lugares en cualquier tipo de evaluación. Obviamente estas son entidades donde  tiene una gran presencia la CNTE y la asociación causa-efecto es fácil de deducir.

La CNTE es, en la actualidad, una estructura de choque que agrupa lo más intolerante y agresivo del magisterio. Su fin manifiesto es conservar una serie de privilegios y prebendas propios de la edad media. Para ellos el tiempo se ha detenido, nada les importa los avances educativos. Exigen una plaza a perpetuidad,  la cual pueden vender o heredar según lo deseen; nunca ser evaluados, mucho menos exigidos, mas una serie absurda de canonjias y de paso libertad para atropellar los derechos de los demás cuando se sientan amenazados.

Por esto días hemos visto un par de asuntos muy graves; uno, el nivel de violencia a que puede llegar la CNTE, y otro, la debilidad o cobardía del Gobierno del DF y del Gobierno Federal.  Puntualicemos, los “democráticos”, les agrade o no,  son un grupo minoritario dentro del numeroso gremio del magisterio; sus secciones afines de Oaxaca, Guerrero, Michoacán y DF  apenas llegan al 15% del total de maestros en la república. Pero son un grupo ruidoso, con amplia cobertura mediática, con  el probable apoyo de algunos gobernadores que financian sus movimientos y definitivamente conscientes de que, en el DF, cuentan con total impunidad.

La CNTE ha protagonizado en la Cd. de México varias movilizaciones y bloqueos, acompañados con actos de extrema agresividad, ante la mirada indiferente de las autoridades y las fuerzas de seguridad locales. El pasado martes 20 agredieron a un par de reporteros del grupo Imagen Multimedia, los policías, que observaban tranquilamente la escena,  informaron que no podían hacer algo para impedir la agresión, ya que tenían órdenes de no hacer nada en contra de los manifestantes. Evidentemente los “maistros” solo son “valientes” en grupo, pues individualmente más bien son cobardes.

Y si, efectivamente los policías cumplieron la orden de no hacer nada,  los grupos de la CNTE bloquearon y tomaron el Congreso, enviaron a un buen número de policías al hospital luego de que los atropellaron con un carro que previamente habían robado, esto además de agredir con palos y tubos a todo aquel  que se pusiera enfrente. De paso rociaron con gasolina, quemaron y destrozaron vehículos, mobiliario y equipo. Otro dia, por sus pistolas, bloquearon por horas los accesos al Aeropuerto Internacional de la Cd de México causando severos problemas a miles de usuarios.

Haciendo gala de cinismo, representantes  de estas hordas  declararon a los medios que sus protestan eran “pacificas”.  Imaginemos si  no fueran “pacificas”.

Su violencia funcionó,  se les concedió, de momento, lo que reclamaban; se retiró del periodo extraordinario de sesiones el dictamen sobre la ley del servicio docente, la que estipula los métodos y mecanismos de evaluación a los maestros. Los de la Coordinadora no desean  ser evaluados  pues saben lo paupérrimo de su nivel.

Cuando la violencia de unos cuantos se impone al poder legítimo de la mayoría, la democracia y sus instituciones pierden autoridad y credibilidad. Cuando los derechos de los ciudadanos son atropellados sin sanción alguna, tenemos un estado sin ley. La CNTE rompió la legalidad y agredió a inocentes, todo impunemente. La ley no se aplicó.

¿La prudencia y la paciencia son cualidades de los gobernantes ante una evidente agresión? Históricamente se ha demostrado que no, los responsables de la agresión elevan el nivel de sus exigencias y la magnitud de su violencia. Cierto, un enfrentamiento con la policía les podría dar la víctima que tanto desean,  pero en este caso es indispensable poner límites usando la fuerza pública, pues con un grupo intolerante y radical no existe dialogo posible.

Con candor o cinismo, el Secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, aseguró que la Reforma Educativa no se detendrá ante quienes pretenden llevar al país al enfrentamiento y la violencia: “Les digo, y lo dejo en claro: a quienes asuman que este tipo de acciones les va a permitir la impunidad para violentar al país, están equivocados. Sí somos tolerantes, pero también hay límites”. ¿Cuales serán los limites Sr. Chong?, ¿Incendiar palacio de Gobierno? , ¿Dinamitar la sede del Senado? ¿O acaso rapar y emplumar a los diputados?  Por favor Sr. Secretario  aclare cuales son los límites.

Pero lo más triste es confirmar que esos vándalos están, y estarán,  a cargo de la enseñanza de los niños de este país. Estamos jodidos.

PS. Asco y repulsión provoca el leer a los amanuenses de la CNTE, defendiendo lo indefendible.