Ya la legitimidad de la protesta de la CNTE no es el principal asunto que en medio del caos que vivimos sea el que más interese a la opinión pública.

La desigualdad social que existe en México parece justificar todo esfuerzo, individual o colectivo, por superar una condición de vida precaria, insegura, degradante y, sobre todo, indigna de un ser humano como es la que padecen, o en cierta medida padecemos, millones de mexicanos.

Pero una cosa es protestar por medidas que hundan más en la miseria a los maestros y otra cosa es protestar con un sentido y una intención puramente políticas; lejos de cualquier connotación genuinamente social.

El tema que ahora motiva la incertidumbre en la sociedad se llama INGOBERNABILIDAD.

¿Quién es el dueño de la mano que mece la cuna de la CNTE? Las respuestas a esta pregunta son varias:

Y nadie en el gobierno federal ha propuesto celebrar, antes que sentarse a  la mesa de negociaciones con la CNTE, una reunión previa con los mencionados actores mencionados, nada más para que aclaren que no tienen ningún tipo de autoría intelectual con el movimiento magisterial que hoy tiene al gobierno contra la pared y a diputados y senadores vagabundeando por el DF en busca de “sedes alternas” para sacar adelante las reformas estructurales.

Hasta allí lo que se maneja en terreno puramente especulativo por parte de políticos y analistas. Y hasta allí el comentario sobre el accionar de los agentes del peñismo (o sea sus operadores en gobernación, las cámaras de diputados y senadores y sobre todo en la SEP) que no aciertan a encontrar el camino que los lleve de vuelta a la gobernabilidad.

El diluvio que se le viene al gobierno es verdaderamente abrumador.

Reformas que pondrán en la calle a manifestantes de izquierda y derecha, y parece que hasta a los centristas del PRI, como la energética, la de telecomunicación y la fiscal.

Panorama apocalíptico.

Las reformas seguramente saldrán adelante. Eso ni debe dudarlo Enrique Peña Nieto porque no hacerlo significaría darle la razón a sus críticos como René Delgado que asegura que le presidente ya perdió la fuerza con la que llegó al poder.

Pero lo que socialmente ocasionarán las reformas, léase protestas sociales en contra del sindicato petrolero o jaloneos de los barones de las telecomunicaciones en la puja por los nuevos espacios digitales o las nuevas frecuencias de TV que con su poder económico corromperán a muchos medios de comunicación, es algo predecible grave.

Los que ganan en el desorden, la opacidad y la ingobernabilidad son los pillos de siempre. Políticos y empresarios. Ahora pomposa y complacientemente acompañados por los jefes de los carteles de la droga.

El que lamentablemente volverá a perder será el conjunto miserable de millones de mexicanos postrados en la pobreza o en la extrema pobreza.

Mexicanos que ven detrás del vidrio de la ventana de las residencias del poder, el banquete con el que se agasajan los bendecidos de Dios con grandes fortunas, muchos guaruras cuidándoles y no pocas leyes manufacturadas para que sigan sin problemas en su frenética y esquizoide carrera de enriquecimiento insensible e inexplicable.

Por allí los esperamos.

EN TIEMPO REAL.

1.- Un operador discreto y eficaz del presidente Enrique Peña Nieto es el titular de la SAGARPA, Enrique Martínez y Martínez. Su magnífica relación con prominentes figuras de la izquierda como Jesús Ortega, el llamado Felipe González mexicano, le da oportunidad de acercar los puntos de vista entre el gobierno y las corrientes políticas y sociales de oposición. En esa tarea le cumple un papel importante y también discreto, su oficial mayor Marcos Bucio Mújica.

2.- El encargado de la CONAGUA en Guanajuato, Octavio Miganjos, herencia calderonista a David Korenfeld, tiene una peculiar discrecionalidad para realizar revisiones a las curtidurías que tiran deshechos a los arroyos o ríos de León. Miganjos es un funcionario que trabaja selectivamente. Afecta a Pieles Cordero. Le hace una visita de ¡nueve horas! Duración solo comparable a los interrogatorios de una procuraduría, y en cambio deja a las tenerías que de verdad contaminan, simplemente sin supervisión alguna. Esto da a pensar que Octavio Mijangos tiene sus protegidos. ¿Dinero de por medio? Aviso a tiempo a David Korenfeld, porque su jefe Peña Nieto, lo que menos quiere es tener funcionarios corruptos en cargos como el que desempeña Mijan