Las garras de Tigres y Jaguares tienen el mismo largo, el mismo grosor; no tanto en el campo libre, sino en el campo de futbol, aunque no tienen la misma eficacia.

Los Universitarios dieron los primeros zarpazos, pero las heridas no fueron tan profundas como las respuestas del otro felino, todo quedó en un empate 2-2.El conjunto Regiomontano dejó escapar una ventaja de dos anotaciones, conseguidas con jugadas brillantes y culminadas por Damián Álvarez y Alan Pulido, pero Chiapas reaccionó con un doblete de Mauricio Romero, quien aprovechó la displicencia local para regresar su dinamita al Máximo Circuito en la fecha 7 del Torneo Apertura 2013.

 

El resultado mantiene lejos a ambos equipos de la zona de clasificación: los selváticos se quedaron con ocho unidades en la posición 11, con un punto más que su rival de este sábado en el Estadio Universitario, que ocupa la plaza 13.

Como un reflejo del castigo al técnico Ricardo Ferretti, quien presenció el encuentro en la parte más alta del inmueble neoleonés, Tigres inició el encuentro en busca de sentar los papeles del felino dominante y el felino dominado. La propuesta parecía rendir sus frutos y, de hecho, no tardó mucho en hacer daño al conjunto sureño.

A los 15′, los Regiomontanos firmaron una de las jugadas más espectaculares del presente torneo, con triangulaciones, trazos, desmarques, y una bella asistencia de Danilinho para que Damián Álvarez empujara la pelota de frente a meta y, de esta forma, poner en erupción un volcán que ya anticipaba una fiesta norteña, sobre todo con la docilidad con la que los felinos visitantes encaraban el encuentro.

Chiapas nunca se encontró en la primera parte. Los dirigidos por Sergio Bueno sencillamente fueron borrados y solamente Lucas Viatri, más por desesperación que por convicción, intentaba mantener con esperanza el ataque visitante, aunque su intento más peligroso pasó a 7 metros de la cabaña que este sábado defendió Sergio “Matute” García, en sustitución de Enrique Palos.

La diferencia mínima era poco precio para la apatía chiapaneca, aunque el primer golpe anímico lo dio, irónicamente, Emanuel Villa. El delantero argentino volvió a salir lesionado en un encuentro y Alan Pulido ocupó su lugar a los 35′. Siete minutos después, el canterano universitario ampliaría la diferencia con una bella acción individual, al acomodarse el balón con el pecho y dejar sin oportunidad al portero Jiménez.

Más que un as, el técnico Sergio Bueno tenía dinamita bajo la manga. Para el complemento, el estratega ordenó el ingreso de Mauricio “TNT” Romero, un anónimo que en solamente 45 minutos, adquiriría el estatus de héroe. Apenas con su ingreso, Chiapas cambió su cara, si bien es cierto que los dirigidos por Ferretti ayudaron de más a lograr este objetivo.

Ya sin ganas de atacar, Tigres cedió metros y Jaguares logró hacer daño a los 68′, con un remate de cabeza de Mauricio Romero frente a meta en una anotación que significaba mucho más que el descuento en el marcador: era la marcha fúnebre universitaria, los locales jamás volverían a asomar su cabeza en el campo, mucho menos expondrían sus garras.

Cuando parecía que el daño no era mayor, el propio Romero se encargó de silenciar todo un volcán, a base de pura dinamita. Javier Muñoz dio un pase a profundidad que la zaga Regiomontana dejó botar y, ante la mala salida del “Matute”, sacó un remate bombeado para techar al guardameta local y mandar guardar el balón a las redes, todo a cinco minutos de concluir el encuentro.

Para la próxima fecha, Tigres visitará el Puerto para medirse al Veracruz, mientras que Chiapas regresa a la selva para recibir a Tijuana.