Cientos de seguidores de los Hermanos Musulmanes de Egipto atacaron ayer un edificio del gobierno en El Cairo y lo incendiaron, mientras la furia por la represión de las fuerzas de seguridad contra el movimiento islámico, que provocó la muerte de al menos 638 personas y varios miles de heridos, se extendía a las calles y amenazaba con crecer hoy, en un “viernes de ira” al que convocó la organización religiosa del depuesto presidente Mohamed Mursi. Pese a la gran cantidad de víctimas el miércoles, la violencia continuó ayer: en el norte de la península de Sinaí, presuntos extremistas mataron a cinco soldados egipcios en Al Arish. En esa ciudad murió además un policía, cuando extremistas abrieron fuego contra el club de oficiales de la policía. En el barrio cairota de Giza cientos de islamistas asaltaron oficinas de la administración provincial. Según las fuerzas de seguridad, se desató un incendio. Unos 3 mil islamistas bloquearon la calle situada ante la mezquita de Al Imán en El Cairo, en la que se velaba a cinco víctimas de la violencia del miércoles. La policía no permitió el acceso al barrio.

En Alejandría, la segunda mayor ciudad de Egipto, cientos marcharon para protestar por la violenta operación del miércoles contra campamentos de los Hermanos Musulmanes en la capital, provocando enfrentamientos en todo el país. “Volveremos por el bien de nuestros mártires”, cantaban los manifestantes.

El portavoz de los Hermanos Musulmanes, Gehad El-Haddad, dijo que la furia de millones de seguidores estaba “fuera de control”.

La televisión estatal citó al Ministerio del Interior diciendo que las fuerzas de seguridad usarían nuevamente munición real para contrarrestar cualquier ataque contra ellas o contra edificios públicos.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, condenó ayer la sangrienta represión en Egipto, anunció la cancelación de ejercicios militares conjuntos previstos para el mes próximo y dijo que la cooperación entre ambos países no podía continuar mientras murieran civiles.

“Estados Unidos condena fuertemente los pasos que han tomado el gobierno interino y las fuerzas de seguridad de Egipto”, dijo Obama desde su casa de vacaciones en la isla de Martha´s Vineyard, en Massachusetts.

El secretario de Defensa de EU, Chuck Hagel, advirtió luego al líder militar egipcio, Abdel Fatah al-Sisi, que la violencia en Egipto pone “en riesgo” elementos clave de la cooperación militar con el país árabe. En un comunicado sobre el contenido de su conversación con Al-Sisi, Hagel indica que “la violencia y los pasos inadecuados hacia la reconciliación están poniendo elementos importantes de nuestra larga cooperación en Defensa en riesgo”.

El Departamento de Estado estadounidense dijo que revisaría la asistencia a Egipto “en todas sus formas”, luego de que Obama canceló los ejercicios militares conjuntos con el ejército egipcio, al que Washington financia con mil 300 millones de dólares anuales.

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió más tarde para condenar la violencia en Egipto y llamó a todas las partes a poner fin a cualquier acto de agresión, señaló su presidenta tras una sesión de emergencia.