Como resultado, tanto de la Primera como de la Segunda Guerra Mundial, las naciones convinieron la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como eje integrador para privilegiar la paz y posteriormente la prosperidad. De ésta se han derivado criterios rectores e instancias diversas, como la instalación de la Convención de Naciones Unidas Contra la Corrupción.
Asimismo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ha trazado directrices estratégicas contra los actos de corrupción, impulsando la configuración de instituciones especializadas a partir de las mejores prácticas, logrando el establecimiento de modelos anticorrupción tanto en Europa como en Asia Central.
Los acuerdos internacionales contemplan además del intercambio de puntos de vista y experiencias, la sustentación con principios de carácter regional y local vía instancias específicas, procurando una reacción multiplicadora y de combate a esta problemática.
Desde mi punto de vista, la próxima Comisión Anticorrupción en México (CAM), es la oportunidad de crear un organismo colegiado el cual desarrolle especificidades sobre prevención, investigación y procesamiento de casos, monitoreo de eventos debidamente constatados, centro de investigación y desarrollo de instrumentos y normas y de manera sustantiva la educación y la configuración de conciencia social sobre la causa.
Al estar inmersos en un mundo global, será importante su cohesión con esquemas válidos de comunicación e interactuación con diversas naciones –a manera del combate a la Elusión Fiscal-, fundamentalmente por la dinámica de las empresas multinacionales y extrapolaciones en conductas indebidas, tanto de servidores públicos como de empresarios y organizaciones sociales.
Derrotar a la corrupción debe sustentarse en los avances de transparencia y rendición de cuentas, sustentadas en un marco legal suficiente y comprensivo, el cual se apoye en redes de comunicación y posibilite la participación plena de la sociedad a manera de observadores y evaluadores.
De ser conformada por consejeros, estos se deberán ocupar tanto de articular internamente a la Comisión y cohesionar a los órganos relativos vigentes, como con la acción fiscalizadora del SAT, la presencia de la Auditoría Superior de la Federación y sus correlativos en los órdenes de gobierno Estatal y Municipal.
Con base en la constitución de organismos internacionales multifactoriales, será necesaria la distinción de métodos y habilidades de los consejeros para obtener todo tipo de cooperación, así como tener características para lograr una interactuación con los medios de comunicación, la sociedad civil y la academia, y así cumplir una actuación multiplicadora.
Las habilidades de cohesión, interactuación y enlace con las partes interesadas deben ser consideradas en quienes cumplirán con las consejerías en ámbitos concretos. Enfrentar la cultura de la corrupción y posibilitar un cambio requiere, además de una alta capacidad técnica, de perfiles para la construcción de un deber ser y buen actuar.
Aludí en artículos anteriores sobre los procesos, certezas y urgencias de una redirección de las fortalezas del Estado Mexicano, pero la institucionalización del combate a la corrupción también implica de una actuación colegiada, selección de perfiles, participación y confianza social, transformación y cooperación en las esferas regional, nacional e internacional. La CAM es un paso fundamental y definitivo para lograr consolidar una cultura, vigilancia y corrección de prácticas que han corrompido a personas, empresas e instituciones durante muchos años en nuestro país.
























