La semana pasada se publicó, como cada dos años, la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH). Para realizar dicha encuesta, el INEGI visitó durante siete días seguidos los 9002 hogares seleccionados de una muestra. El diseño de la encuesta es tal que estos 9002 hogares son representativos de los 31,559,379 hogares que hay en México, tanto a nivel rural como urbano.
De acuerdo a la ENIGH 2012, los hogares en México tienen en promedio 3.7 integrantes, de ellos 1.8 hombres y 1.9 mujeres. En promedio, tienen 2.4 integrantes que generan ingresos, y tienen ingresos corrientes de $12,708 mensuales (entre todos los integrantes) y el 25.3% de los hogares tienen como jefe de hogar a una mujer.
Es de todos sabido que en México la distribución del ingreso no es uniforme. Una manera sencilla de estudiar la desigualdad es dividir a los 31,559,379 hogares de México en deciles, es decir, en 10 grupos de acuerdo a su nivel de ingreso corriente, donde el decil I es el 10% de los hogares más pobres de México, el decil II son el 10% más pobre que no pertenece al decil I, así hasta el decil X, que tiene al 10% de los hogares más ricos de México. El ingreso promedio mensual por decil, antes de impuestos, está en la siguiente tabla:
Hacer esta división nos lleva a ver que en el caso de la ENIGH 2012, el 50% de los hogares más pobres concentra sólo el 20.4% del ingreso corriente de México, que el 10% de los hogares más ricos concentra casi el 35% del ingreso y si dividiéramos el decil X en mini-deciles, tendríamos que el 1% de los hogares más ricos tiene el 8.7% del ingreso corriente de todo México. Un hogar que, entre todos sus integrantes, tiene ingresos brutos corrientes de poco más de $69,000 está dentro del 1% de familias más ricas de México.
En la siguiente gráfica, podemos ver que a pesar de ser el ingreso muy desigual, el gasto en alimento en el hogar es muy parejo para todos los deciles. El decil de los hogares más ricos gasta aproximadamente el triple en alimentos en el hogar que el decil más pobre, aunque los primeros tengan en promedio ingresos corrientes casi 20 veces más grandes. Las principales diferencias en la composición del gasto en alimento de los hogares vienen de la carne, pescado, frutas, verduras y leche. Insumos como el huevo son consumidos casi uniformemente por toda la población. Lo que vale la pena preguntarnos cuando vemos estas cifras es si $1,200 al mes para una familia es suficiente para alimentarse adecuadamente. Yo pensaría que no.
Ya vimos el gasto en alimento pero, ¿qué hay del otro gasto? ¿En qué se gastan su dinero los hogares mexicanos? La composición del gasto corriente en el hogar como proporción del ingreso corriente, que a su vez también viene separado por formas de ingreso, está en la siguiente gráfica. Como podemos ver, el ingreso no necesariamente es igual al gasto. Los primeros cinco deciles de hogares reportan tener menos ingresos que sus gastos corrientes, es decir, en promedio esa mitad de los hogares mexicanos
sufren pérdidas en el patrimonio para poder sobrevivir el día a día. Los dos deciles más pobres gastan más en alimento que la suma de su ingreso por trabajo y negocios, y se valen de transferencias y remesas o de ingreso no monetario para subsistir. ¿Cuántas necesidades básicas se pueden cubrir con ese ingreso? Es una pregunta que duele. El decil más alto, por el contrario, tiene gastos corrientes casi 25% menores que su ingreso corriente; su gasto en alimento como proporción del ingreso es muy bajo, y gasta una parte importante del ingreso en educación y esparcimiento.
Con la publicación de la ENIGH, todos podemos saber cuál es la situación de los hogares en México. La situación no se ve muy positiva, sobre todo si nos enfocamos a los cinco primeros deciles. Me llaman la atención los dos deciles más pobres de los hogares (aproximadamente 20 millones de personas), que gasta en alimentos más que los ingresos por trabajo de todos los integrantes de la familia juntos, y en promedio les alcanza para $100 al mes en leche. Ojalá que programas como la Cruzada contra el Hambre no se queden en promesas y que el Plan Nacional de Desarrollo sea integral. La ENIGH 2012 nos indica claramente que la situación de millones de familias no da para perder el tiempo.
* Fernando Pérez Cervantes es economista y matemático aplicado por el ITAM, doctor en Economía por la Universidad de Chicago. Queretano. Estudia el impacto de las barreras al intercambio (de ideas, productos y servicios) en la Economía.
























