Cada año, la sequía reduce en un 1% la productividad de la tierra, la falta de agua es uno de los enormes desafíos para la Humanidad sin agua no somos nada y el peligro de hambrunas y una crisis alimentaria es para tomárselo en serio.

De acuerdo con la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) ante esta cruel realidad el alimento de uno de cada tres habitantes del planeta está en riesgo debido a la desertificación del suelo.

Y para 2025, la desertificación de las tierras afectará a casi el 70% del planeta de no aplicarse estrategias urgentes y prioritarias a fin de evitar tensiones entre los seres humanos derivadas de la lucha por el agua, movimientos de población de unos países a otros limítrofes o transcontinentales en busca del agua para cultivar.
Hablamos de la supervivencia humana, de la lucha entre las especies, probar la inteligencia del ser humano, su capacidad de adaptación y adecuación de la tecnología y la ciencia precisamente para aquellas áreas esenciales como evitar que la tierra siga secándose debido a la sobrepoblación, malas técnicas de cultivo, contaminación, cambio climático y la pobre disposición de presas y represas.
La CNULD afirma que hoy en día existen al menos dos mil millones de seres humanos afectados directamente por la desertificación, orillados a la hambruna y una sed insaciable.
De los 7 mil millones de seres humanos que habitamos el planeta casi 30% están condenados a morirse de hambre, todos ubicados en países en vías de desarrollo, otros del renglón del tercer mundo. La ONU afirma que manda semillas, el problema es que la tierra sin agua no genera vida.
A COLACIÓN
La desertificación y la sequía son una amenaza global cada vez mayor. La ONU advierte que actividades humanas como el cultivo intensivo, mala utilización del regadío, junto con el cambio climático, están convirtiendo los suelos fértiles en tierras improductivas y estériles.
En todo el mundo se reduce la superficie cultivable por persona lo que amenaza la seguridad alimentaria especialmente en las áreas rurales pobres y desencadena crisis humanitarias y económicas.
En México, cerca del 70% de la tierra es vulnerable a la desertificación, lo que provoca que entre 700 mil a 900 mil mexicanos dejen sus hogares cada año en busca de una vida mejor como trabajadores emigrantes en Estados Unidos.
Sin embargo, no existe lugar donde el problema de la desertificación sea tan severo como en África Sub-Sahariana, donde se espera que el número de refugiados por causas medioambientales se eleve a 25 millones en los siguientes 20 años.
La tierra se seca y el agua se acaba. Las generaciones actuales pagamos por los excesos de la época del baby boom y la explosión demográfica debido al asentamiento industrial en las grandes urbes.
En algunos países están haciendo provisiones al respecto temerosos de ese futuro sin agua, dentro de la Unión Europea (UE) van aumentando las tarifas e impuestos por el uso y consumo de agua tanto para uso industrial como doméstico.
Mediante el encarecimiento del servicio y la imposición de impuestos sobre de la cantidad de agua consumida quieren obligar a la gente a racionar el vital líquido lo más posible, renunciar a los baños en tina (400 litros de desperdicio) a favor de una ducha rápida (promedio de 70 litros) y hacerlo no una vez al día sino una vez a la semana.
En México, el cambio climático es igualmente notorio, si en Europa se perdieron las estaciones del año y la nieve es más resistente, en México las temperaturas suben peligrosamente.
En la ciudad de México, en pleno mes de octubre, el sol reluce como si fuera primavera, se puede andar por las calles en perfecta manga corta.
Pero el calor es un aviso más, de una realidad avasalladora. El agua de lluvia escasea en unas partes del país y en otras cae demasiado también la infraestructura requiere de modernización y ampliación en cuanto a presas y su almacenamiento.
Las más afectadas son las ciudades y entre más grandes y pobladas la preocupación por el agua y su disponibilidad incrementa
La ciudad de México es el ejemplo más socorrido: muchas colonias de la capital del país pagan por pipas de agua porque el agua del grifo sale a cuentagotas o de plano no hay.
Habrá quien diga que en materia urbano-demográfica es demasiado tarde para corregir errores en urbes como la ciudad de México, no obstante, habrá quienes opinamos que todavía se pueden tomar decisiones para ir a mejor y evitar que en un par de décadas suceda un colapso debido a condiciones hostiles para vivir como sucedería ante la ausencia de agua.
PD Mi twitter @claudialunapale. Mi blog es http://claudialunapalencia.blogspot.com