El arte de entender cómo se genera la motivación dentro de nosotros y como gestionarla.
¿Se puede motivar a los demás?
La verdad es que cada vez que me preguntan esa pregunta en un curso, la respuesta suele ser que “no”. No, simplemente porque la motivación es un proceso propio de cada persona y que se da en su mente. Por lo tanto, no se compra ni se vende la motivación, ni se puede robar o adquirir. La motivación sólo se puede generar dentro de nosotros.
Tipos de motivación
De todos modos, podemos diferenciar de dos tipos de motivación. Una más extrínseca y basada en el dinero, recompensas o felicitaciones y una más intrínseca basada en la autorrealización y la satisfacción personal.
Las motivaciones extrínsecas son las más conocidas y utilizadas tanto por padres como por empleadores. Se basa en el principio de la transacción donde una persona tiene más ganas de hacer algo cuanto más tiene a ganar en un aspecto material. Puede ser dinero, o cualquier otro elemento material. Desde esta perspectiva, cuanto más gana más motivado va estar un trabajador.
En cambio, la intrínseca nos habla de aquellas personas que llevan a cabo trabajos en ONGs, hacen voluntariados, desarrollan aplicaciones de código abierto (gratis y accesibles para todos) como Mozilla Firefox, Linux, Wikipedia, entre otras. No cobran nada, de hecho, puede ser que hasta paguen para llevarlas a cabo.
¿Cuál es mejor?
No hay mejor ni peor, sino que se trata del contexto. Algunos estudios científicos han encontrado una relación entre trabajos muy mecánicos y la motivación extrínseca. Es decir, cuando el trabajo es repetitivo y que en general no aporta a la persona, cuanto más dinero, más se motiva.
Pero para trabajos más mentales que implican creatividad, liderazgo o ingenio, entre otras habilidades, el dinero a partir de cierto límite (no muy elevado, por cierto) ya no mejora el rendimiento, sino que pasa casi al contrario, lo puede empeorar. De algún modo, el simple hecho de pensar que hay algún tipo de recompensa, parece ser que distorsiona los procesos mentales y de algún modo, los coarta.
¿Qué puedo hacer?
De momento, empezar por escuchar a la persona y entender para que necesita motivarse. Si es algo mecánico y poco atractivo se puede apelar a recompensas o premios. A veces, las recompensas pueden ser palabras de aliento, pero eso dependerá de cada persona. Por eso, es importante explorarla y entender que le mueve más. A veces el premio, no es el dinero, sino un golpecito en la espalda.
Pero si la tarea o el puesto tiene que ver con un proceso mental más complejo, ahí es más importante descubrir y apelar cuál es su propósito en la vida, que es aquello que le mueve y hace que su vida tenga sentido. Para muchas personas, pensar que dejarán un legado, que están ayudando a los demás, que van a tener un reconocimiento por parte de la multitud es lo que realmente los mueve para llevar a cabo sus tareas.
Por estos motivos, es muy valioso poder descubrir que valores, necesidades superiores o ideales tiene esta persona y poder recordarle o hacerle consciente de ellos para que pueda conectar con algo más allá de lo material, y de este modo, generar esta motivación intrínseca.
Conclusión
Aunque estás son simples líneas generales de como las personas se mueven, existe una tecnología detrás donde la PNL (Programación Neuro Lingüística) permite una exploración de mayor precisión de cada persona en específico y también una intervención también mucho más precisa Porque la conclusión es que cuanto más sepas de una persona, mucho más sencillo va a ser para ella el generarse la motivación para poder seguir avanzando.
Nosotros podemos estimular la motivación, pero definitivamente, es el otro el que está en poder del control para generarla, sólo es cuestión de saber cuáles son las teclas que la activan y ayudarle a que las encuentre y las toque.
























