Algo de historia, la expresión “Carabina de Ambrosio”, alude a aquello que es notoriamente inútil y no sirve para nada. De algo así de inservible se dice que “es más inútil que la carabina de Ambrosio”.
El origen de este sintagma lo encontramos en el Diccionario Latino del siglo XVI, de Ambrogio Calepina, donde se hace referencia a la ignorancia e ineficiencia de los predicadores con relación a su supuesto conocimiento del latín. A partir de ahí, su uso se amplió a todo lo que no funciona como debiera funcionar.
En México tenemos muchos ejemplos de estructuras cuyo funcionamiento es similar al de esta famosa carabina. Analicemos algunas.
Iniciemos con una de las más inútiles, la Auditoría Superior de la Federación, estructura que sirve para dos cosas, para nada y para hacer corajes; para fines prácticos solo ha resultado útil como tapadera de negocios no muy claros, realizados al amparo de un cargo en el gobierno. Cualquiera que revise su funcionamiento se dará cuenta que el auditor superior y su equipo pasan años en la revisión del uso del dinero público, descubren anomalías… y no pasa nada. Un ejemplo, el ISSSTE, donde varias fuentes consignan compras de medicamentos con un sobreprecio de 430 millones de pesos, y hasta el momento no ha pasado nada.
A los cumplidos ciudadanos que pagan sus impuestos se les engaña, pues su dinero muchas veces se va a negocios poco o nada transparentes, y los desvíos, si acaso son descubiertos, la Auditoria Superior de la Federación los cubre con un piadoso manto de silencio e impunidad. Pero si Ud. sufrido causante, se atreve a retrasar su pago de impuestos un par de semanas, jure que le llegará una muy amenazadora carta del SAT.
Está bien, el SAT cumple con su trabajo. Pero ¿dónde está la Secretaría de la Función Pública y los demás órganos encargados de vigilar que los funcionarios no desvíen el dinero?. Ejemplos tenemos, y muchos; los pagos indebidos al magisterio por mas de 5 mil millones en el 2011, es un dineral, pero en el 2010 el asunto fue peor, hubo pagos improcedentes al magisterio por mas de 10 mil 676 millones por parte de los gobiernos estatales, ¿Y que paso?, silencio absoluto. En el informe de la cuenta pública de 2010 de la ASF, se detallaron los gastos injustificados en la construcción de la esperpéntica “Estela de Luz”, y fuera de acusar a unos funcionarios menores no ha pasado nada, todos estas libres. Actualmente vemos una estridente campaña en contra de dos exgobernadores, pero omiten “extrañamente” a otro muy cuestionado, que dejó a su Estado igual o peor que Tabasco; eso hace pensar que el motivo es de conveniencia política, no exclusivamente legal.
Otra carabina es la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), dependiente de la Secretaría de Hacienda, estructura creada por decreto presidencial en 1999. Según su propia versión, se dedica a dos tipos de acciones: Preventivas (orientar, informar, promover la educación financiera), y correctivas (atender y resolver las quejas y reclamaciones de los usuarios de servicios y productos financieros). Su compromiso, eso dice, es buscar siempre una relación justa y equitativa entre los usuarios y las instituciones financieras, entre otras cosas.
Bonito cuento, pero la realidad es otra, la Conducef efectivamente es conocida por su defensa, pero de los intereses de la Banca y demás instituciones financieras, no de los agobiados cuantahabientes. ¿Sale barata esta estructura? pues no, en datos del 2010, tal comisión consumió un presupuesto de 568 millones de pesos, de los cuales casi 60 por ciento se destinó al pago de nómina. Su entonces presidente, Luis Pazos, cobraba un salario bruto anual de 3 millones 169 mil 541 pesos; y 80 de sus funcionarios tenían sueldos que iban del millón 200 mil a los 2 millones 900 mil pesos al año.
Finalmente menciono la más cruel tomadura de pelo, el Seguro Popular, demagógico programa asistencial, mal diseñado y peor llevado, que lo único que ha logrado es dar una mala, o muy mala atención a un segmento de la población, a costa de desfondar completamente a otras instancias encargadas de proporcionar atención medica. Esta es la más criticable y diría que hasta criminal de las ineficientes estructuras gubernamentales, por la sencilla razón de que juega, y desprecia, lo más valioso que existe, la vida humana, un bien irrecuperable por donde se vea.
Para muchos, Michoacán es, de lo referente a su administración, una gran carabina de Ambrosio. Solo basta observar la impunidad de los anormalistas y el magisterio “democrático”.
Ese es el México que nos han dado nuestros mediocres y cobardes políticos. Solo espero que, en su momento, ardan eternamente en el octavo circulo del infierno de Dante.
























