La intención del Consejo General del Instituto Federal Electoral de castigar a la Coalición Movimiento Progresista por presuntamente superar el tope de gastos de campaña permitidos por parte de su abanderado presidencial en las elecciones de 2012, deja en evidencia que existe una clara intencionalidad por parte de la autoridad electoral de minar financieramente a los partidos de oposición rumbo a las 14 elecciones estatales de este año y los comicios federales de 2015.

Si en días pasados Enrique Peña Nieto fue indultado por la evidente triangulación de recursos económicos ilegales realizada a través de los monederos electrónicos Monex, que formaron parte del claro rebase de gastos de campaña realizado por parte del PRI, el pretender multar a la izquierda por supuestamente superar la erogación permitida durante el proceso electoral del año pasado deja en claro que el IFE tiene dos varas para medir a los partidos: una larga para la oposición y una corta para el partido en el poder.


Basta recordar que en su momento los representantes del Movimiento Progresista denunciaron que el Partido Revolucionario Institucional despilfarró mil 800 millones de pesos –seis veces el límite permitido- en los 90 días que duró oficialmente la campaña proselitista, incluidas entre otras las erogaciones hechas a través de las tarjetas Soriana, los monederos Monex los miles de anuncios espectaculares y los innumerables traslados aéreos de su entonces candidato Enrique Peña Nieto.

Ahora resulta que Peña Nieto no sólo no rebasó el tope fijado, sino que hasta le sobró para organizar la fiesta.

Por la condescendencia mostrada por el que se dice la máxima autoridad electoral del país ante lo que podemos llamar “La Danza de los Millones del PRI” y la actitud de venganza asumida frente a la izquierda, lo mejor que puede hacer el IFE es abandonar su supuesto carácter autónomo y pedir su incorporación al gabinete como parte de la red de dependencias al servicio del presidente en turno.

Esperaremos este miércoles la resolución oficial del IFE sobre el particular, pero por lo mostrado hasta ahora queda claro que lo que menos necesita el país en estos momentos son personajes acomodaticios como los consejeros electorales, que responden a los intereses de quien ahora tiene el manejo político y el poder del país en sus manos, pues lo que menos quieren es arriesgar sus “chambas” por un diferendo con el Presidente de la República.