¿Por qué no? Desde el mismísimo arribo al poder del gobernador electo en proceso, tal arribo se notó acotado por fuerzas de poder fácticas, las que en algunos casos, dejaron la penumbra y la oscuridad en donde se desarrollan y salieron a la luz pública a manifestar su inconformidad por la inequidad en el ejercicio del poder público y la falta de cumplimiento de acuerdos previos.


Lo anterior combinado con los grupos de presión tradicionales, que en cada cambio de autoridades, su acción inmediata es medirlas, para calcular cuánto, qué y cada cuando le pueden sacar, ha generado un peligrosísimo coctel, en el que la sociedad en su conjunto, se queda en un estatus de indefensión y la autoridad acotada. Hoy, el reclamo es que el gobierno federal tiene olvidado al estado, que no le ha ayudado, en lo económico y en los aspectos de seguridad pública y gobernabilidad, pero por el otro lado, el gobierno estatal, maniatado, sujetado, acotado, superado y absolutamente fallido. Ya decíamos, se espera que la federación nos dé una medicina amarga, tan amarga como lo puede ser la desaparición de poderes. ¿Resuelve la desaparición de poderes el problema? sí. Una de las causas principales de la ingobernabilidad, sí no es que la fundamental, lo es los compromisos contraídos con poderes fácticos y al parecer no cumplidos. Al llegar gente sin compromisos, retomar la gobernabilidad, la disciplina y el orden, será mucho más fácil, alguien con la fuerza del estado mexicano, sin compromiso alguno en lo local, que sea amante de la disciplina y el orden, es lo que se necesita y no más, alguien que sepa y entienda que la ley, la justicia, no son mercancías susceptible de comercializarse en la bolsa política y en el mercado de los intereses mezquinos. Ya se decía que a la Secretaría de Gobierno llegaría una persona con esas características y en esa espera estábamos cuando entramos en esta crisis aguda, a lo mejor no solo es en la Secretaría de Gobierno sino en el ejecutivo mismo. Pero, sí no es la desaparición de poderes la voluntad política, por lo menos, esa manifestación panista puede ser el punto en la íe, que se convertirá en el revulsivo necesario para que el gobierno del estado haga un replanteamiento de sus actitudes en el ejercicio del poder público y en el caso del gobierno federal una llamada de atención, que signifique que no es la omisión la forma de resolverle a Michoacán sus problemas y sí el poder se eje4rce y no se comparte, pues en Michoacán debe de recuperarlo, porque aquí, el poder público sí es compartido.
NO ME AYUDES COMPADRE
es inconcebible que en el estado en que se encuentra actualmente la administración estatal, existan todavía funcionarios como este LAE JUAN CARLOS BECERRA director de gobernación estatal (ex presidente municipal de vista hermosa) de no muy buenos recuerdos dicen sus paisanos, pero lo más grave es que el gobernador JESUS REYNA GARCÍA se comprometió públicamente con los vecinos de jardines del toreo, de mandar a un funcionario de primer nivel, con conocimientos jurídicos y de la problemática, y engañan a los vecinos mandándoles a un funcionario sin decisiones e ignorante del derecho y de la materia a tratar, y con un perfil de policía, al grado de que dicen los vecinos los amenazó con enviarles a la policía para su desalojo, ignorando los derechos del ciudadano y los cuales cualquier hijo de vecino los conoce, seguramente este funcionario pensó que estaba tratando a la gente como en su rancho, con prepotencia y arbitrariedades, se le olvida que toda e intervención de la fuerza pública requiere un procedimiento legal y es el ministerio público o en su caso el juez el único que puede y debe ordenar un desalojo, previo agotar un sin fin de recursos jurídicos. Ojala este funcionario actuara así con los normalistas, maestros, estudiantes y principalmente contra la delincuencia que azota a todo el estado, y que no es capaz de presentarle una agenda de riesgos al Ejecutivo Estatal, para que esté informado y pueda tomar decisiones que no causen lo que está pasando en la capital michoacana y todo el estado: INGOBERNABILIDAD.