Colima, México (TMMX) En mi experiencia la adolescencia es una etapa difícil por si sola, más aún si se padece Asma.

Los adolescentes se convierten en una población de pacientes resistentes a la aceptación de la Naturaleza crónica del Asma y al uso de medicamentos; debido a su inconformidad con ella.

Quieren evitar los medicamentos de cualquier forma, sin darse cuenta que un buen control de éstos ayuda a mejorar su calidad de vida para lograr hacerla casi normal.

Cuando el adolescente se siente bien se olvida de los medicamentos de control y es cuando recae en una crisis. Es difícil para ellos entender que los medicamentos de control son la clave para tener su Asma bajo control y evitar la visita constante al médico.

Como lo último que quiere un adolescente es que sus amigos se enteren que él es “diferente”, la Kids Health Organization (KidsHealth from Nemours Center for Children’s Health) propone algunos puntos a observar para que educar a un adolescente con asma resulte un poco más llevadero y con gusto se los comparto:

*A muchos adolescentes no les gusta medicarse delante de sus amigos, de modo que pregunte al médico de su hijo(a) si se puede tomar diariamente la medicación de control del asma (o de tipo preventivo) en casa, por la mañana y por la noche. Esto no solo permitirá que la medicación del asma forme parte de las rutinas matutina y de antes de acostarse, como lavarse los dientes o ducharse, sino que usted tendrá la seguridad de que su hijo(a) toma toda la medicación que necesita.

* Muchos niño(a)s que tienen asma, especialmente cuando alcanzan la adolescencia, dejan de tomar diariamente la medicación de control del asma (o de tipo preventivo) y confían exclusivamente en la medicación de rescate (o de alivio rápido). Los medicamentos preventivos funcionan de forma imperceptible y paulatina para controlar la inflamación de las vías respiratorias sin que la persona note ningún efecto inmediato, motivo por el cual sus efectos benéficos es fácil que pasen desapercibidos. No tomar los medicamentos de control del asma cuando es necesario puede ser peligroso e incluso fatal. Si esto le preocupa, coménteselo al médico de su hijo(a) inmediatamente.

* En la adolescencia, es muy habitual negar que se tiene asma y se puede dejar de tomar la medicación, lo que se asocia a un incremento de los síntomas y las crisis asmáticas. Si este es el caso de su hijo(a), usted deberá supervisar su tratamiento hasta que él esté preparado para hacerlo solo.

* Recuerde que debe respetar la dignidad de su hijo(a) e intentar que se implique al máximo en el tratamiento del asma. Los adolescentes deberían participar activamente en todas las discusiones y decisiones relacionadas con este tratamiento, ya que son ellos quienes, a la larga, tendrán que seguirlo regularmente y afrontar sus efectos adversos.

* El asma no controlada puede desembocar en depresión y baja autoestima. Ambas se pueden manifestar en estallidos emocionales y en un bajo rendimiento académico. No obstante, la intervención a tiempo de un orientador escolar, un profesor o un médico puede favorecer el cumplimiento de las indicaciones terapéuticas y ayudar a mantener el asma bajo control.

* A los adolescentes con asma se les debe animar a llevar una vida lo más normal posible con la ayuda de la medicación y algunas limitaciones de sentido común. Algunos adolescentes tienden a evitar algunas actividades normales, como el deporte e incluso los bailes que se celebran en sus centros de estudios, por temor a tener crisis asmáticas. Otros aprenden a utilizar el asma como excusa para eximirse de ciertas actividades y tareas domésticas. Los adolescentes deberían entender que supervisando adecuadamente su medicación y controlando su capacidad respiratoria podrán hacer prácticamente cualquier cosa.