La enfermedad Obesidad tiene su origen en un componente genético, y más específicamente epigenético, factor que al igual que en muchas enfermedades crónicas es determinante o de alto riesgo para su presentación como la diabetes, cáncer, etcétera.Al respecto, el especialista en cirugía de Obesidad y Laparoendoscopía, Luis Eduardo Meza, explica que en los genes se guarda toda la información que hace a un individuo y derivado de factores externos, puede modificarse o no la expresión de los mismos o su codificación.
Es del conocimiento común que la exposición prolongada a los rayos UV del sol, puede modificar nuestros genes y generar cambios que ocasionen la expresión de una enfermedad llamada cáncer de la piel o melanoma, lo mismo sucede con quienes aspiran habitualmente el humo de cigarro, que también genera cambios en los genes y la persona puede llegar a tener cáncer de pulmón, este mismo fenómeno se aprecia en personas que por alguna razón son sometidos a periodos prolongados de ayuno o hambruna, donde son activados genes que favorecen el ahorro de energía y los pacientes tienen una enorme predisposición a padecer de Obesidad. Sin embargo, este mismo fenómeno puede presentarse en otras condiciones (y quizá muchas que aún no se tenga conocimiento) como un desequilibrio en la microbiota intestinal, demandas exageradas de energía por el cuerpo como en los atletas de alto rendimiento, infecciones por virus, etc., en todas ellas cuando se han presentado, la persona tendrá la predisposición a padecer de Obesidad por activación de genes ahorradores de energía.
En ese sentido explicó, por ejemplo, que los desequilibrios por déficit nutricionales en el período de gestación pueden provocar alteraciones orgánicas que para un individuo, pueden ser determinantes en si será o no una persona obesa o si tendrá a medio o largo plazo trastornos tales como los antes mencionados (diabetes, enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico, etc).
¿Qué es la Obesidad?
La Obesidad, según la Organización Mundial de la Salud, es una pérdida en el balance de lo que un ser humano come y lo que gasta en energía, con una tendencia a ir acumulando energía en forma excesiva que se transforma en grasa y que pone en riesgo la salud.
Para poder medir el grado de obesidad y su diagnóstico, se determinó el índice de masa corporal (IMC) que es un indicador entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos.
Éste se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos sobre el cuadrado de su talla en metros (kg/m2), “es un cálculo matemático que se hace de escrutinio, no es muy específico, porque hay personas como los jugadores de futbol americano que aún por su estatura y peso no están obesos”.
Según la OMS, un índice de masa corporal superior a 25 determina sobrepeso y superior a 30 determina obesidad, “después de 30 a 35 se determina como obesidad en grado 1, de 35 a 40, grado 2 y arriba de 40, grado 3, para posteriormente obtener la obesidad clínicamente severa.
Es cuando se presenta el grado 3 o el grado 2 acompañado de una enfermedad relacionada como diabetes, hipertensión, etc.”
En ese sentido, comentó que en 9 de cada 10 casos en donde hay más de 40 de índice de obesidad se presenta una enfermedad en el paciente, como lo es la diabetes y la hipertensión.
Epigenética y Obesidad
En los factores de riesgo, el especialista Luis Meza señaló que tradicionalmente se habla del sedentarismo, el medio ambiente en donde se favorecen las altas ingestas de alimento, y varios de estos entre otros; sin embargo, el más importante factor que predispone a la obesidad es el factor genético.
La epigenética es una rama de la biología que pretende explicar por qué los organismos vivos expresan unos genes y silencian otros para conformar así sus características físicas particulares y la susceptibilidad de desarrollar determinadas enfermedades como la obesidad.
En la obesidad, señaló, hay factores en la vida de cada individuo que provocan esta particularidad de expresar o silenciar el gen que controla nuestro peso corporal, y para ejemplo, apuntó:
“Muchos pacientes psiquiátricos que padecieron desórdenes alimenticios como anorexia, cuando se curan brincan al otro lado, se hacen obesos; los niños, cuando están en el útero de la mamá y si ésta no se alimentó bien, los niños tienden a ser obesos. Es decir, ante ciertas circunstancias el cuerpo cambia y se activa ese gen de emergencia para poder guardar energía”.
Aclaró que no se puede quitar o poner un gen en el ser humano (al menos de forma práctica), pero sí se puede evitar o favorecer su expresión, es importante saber que de todo el genoma humano y su código genético no todos los genes se expresan y aproximadamente 95 por ciento está ahí y no se codifica.
Es por esta razón, explicó que hay personas con genes ahorradores activados que consumen la misma cantidad de alimento que otra persona con genes ahorradores no activados y la primera tiende a subir de peso y la segunda no.
“Es en cuestión de metabolismo, porque las dos personas consumen la misma cantidad de calorías, sin embargo en un caso el cuerpo tenderá a almacenar de forma exagerada la mucha o poca energía que exceda de la utilizada para sus funciones, mientras que en otro caso dispondrá de mecanismos para desechar la energía excedente, principalmente por medio del hígado”.
LUIS EDUARDO MEZA SEVILLA
PALMA ARECA 1453, COLONIA SANTA BÁRBARA, COLIMA, COL. 28017 MÉXICOTELÉFONOS: (312) 3116017 CONSULTORIO

























