Las noticias abruman, Buenavista, Tepalcatepec, Coalcomán y otras poblaciones son lugares de la geografía michoacana donde las funciones inherentes a un Estado se han perdido. Y lo triste es que no se perdieron por alguna catástrofe natural, ni por obra y gracia del Espíritu Santo, ni mucho menos por la invasión de una potencia extranjera; se perdieron como consecuencia de una serie de actividades ilegales, históricamente toleradas, si no es que alentadas, por diversos funcionarios corruptos que ha padecido México en lo general y Michoacán en lo particular.
El problema no es reciente, en esos lugares desde hace tiempo las funciones que normalmente se desarrollan en un Estado de Derecho no existen, o existen parcialmente, y como todo lo que se abandona empeora, desde hace días el libre transito a esos sitios es imposible; como consecuencia el abastecimiento de productos indispensables para esas poblaciones es mas que deficiente. En el momento actual, “El Estado” no puede, o no quiere, garantizar lo que por ley debe garantizar.
Por si eso no fuera suficiente, se agrega lo que desde hace años se venia gestando, el aumento de la beligerancia de los grupos del magisterio democrático, porril estructura cobijada en su momento por una parte del PRD, que en mala hora desgobernó Michoacán. Pero como las desgracias no vienen solas, para acabar de hundir al Estado en la mayor crisis de su historia moderna, vemos que por mera incompetencia se ha permitido que el problema de las normales rurales escale alturas a las que nunca debió haber llegado si se hubiera actuado con valor e inteligencia desde su inicio. En la actualidad el problema ya no se circunscribe solo a Morelia y Tiripetio, ahora incluye a varias ciudades y abarca buena parte de la meseta purépecha, área geográfica de predominio indígena, lugar de asentamiento de los grupos culturales más conflictivos, refractarios y atrasados de Michoacán.
Poblaciones como Turicuaro, Cherán, Nahuatzen y recientemente Paracho ya padecen las consecuencias de la barbarie de los modernos Atilas; escasean los alimentos y combustibles; del libre transito mejor no hablar, simplemente no existe; ahí se detiene o secuestra a cualquier ciudadano si los anormalistas y los indígenas que los apoyan así lo deciden.
¿Tienen apoyo estos delincuentes? , mínimo y descendiendo. La inmensa mayoría de la ciudadanía los detesta y el habitante promedio del Estado solo desea que la ley se aplique.
¿Quiénes los apoyan?, en algunos medios locales podemos encontrar alegatos de integrantes de la más trasnochada izquierda, justificando las tropelías de estos vándalos, apoyándose en notorias mentiras. También cuentan con voceros de la CNTE, personajes de nula solvencia moral, que, sin importarles dañar la credibilidad del medio que los cobija, intentan confundir a las mentes simples, mintiendo sin ningún recato. No pueden faltar, obviamente, los amanuenses del llamado “Periódico Objetivo”, basura impresa para consumo de mediocres y resentidos; nada más.
Son más de 50 las unidades automotrices secuestradas por los anormalistas; envalentonados, estos Atilas del tercer mundo amenazan a la sociedad; “seremos drásticos en nuestras decisiones”, rebuzna uno de estos emisarios de las cavernas al preguntársele si incendiaran las unidades. Obviamente sabe que goza de la más absoluta impunidad para hacer eso o más, impunidad producto de la cobardía, ineficiencia o errores de juicio, de los funcionarios que para desgracia de Michoacán ocupan los puestos de Gobierno.
Claro que pueden bloquear Morelia, o el puerto de Lázaro Cárdenas, es más, pueden, si así lo desean, desquiciar por semanas el centro histórico de Morelia, vandalizar centros comerciales, secuestrar al funcionario que sea, sacarlo de sus oficinas y pasearlo emplumado por toda la avenida Madero, como ya lo hicieron con funcionarios de Educación. Las autoridades michoacanas “prudentemente” se esconderán para posteriormente buscar la manera de entablar un “dialogo”. ¿La policía?, mirando pero tranquilita, no sea que los señores anormalistas se enojen. El Estado no cumple con sus funciones, ¿Y los impuestos? ¿Hay que seguirlos pagando?
Varias grandes empresas se van, otras deciden no asentarse en el Estado, el peligro y la inseguridad se pueden palpar, Michoacán se hunde. Señores funcionarios que desgobiernan el Estado, si tienen tanto miedo, si no pueden con el encargo… renuncien, el Estado se los agradecerá.
Pero no todo es tragedia y malas noticias en Michoacán. Se nos informa que estamos “Blindados” ante el virus de la gripe aviar. Ya podemos dormir tranquilos.
























