Discurso del Método – libreDiscurso del Método – libre
La ambición de Descartes no se detiene en las matemáticas, sino que se orienta a desvelar ese método general que daría la unidad de la ciencia universal.
Para Descartes el método sustenta cualquier ciencia ya que expresa la estructura de la razón humana. No hay, para Descartes, conocimiento científico que no pueda ser racional y que no pueda ser expuesto de acuerdo a las reglas del método. El método, en definitiva, no sería más que el seguimiento preciso de una serie de reglas que nos conducirán al conocimiento de la verdad.
En su obra inacabada conocida como las “Regulae” ya se aporta una clara definición del método: “Lo que entiendo ahora por método son reglas ciertas y fáciles, por cuya observación exacta se estará seguro de no tomar nunca un error por verdad, y de llegar al conocimiento verdadero de todo cuanto se sea capaz”.
Las “Regulae” y el método
Las “Regulae”, obra inacabada de René Descartes, fueron descubiertas entre los papeles transportados desde Estocolmo a París. En ellos, Descartes desarrolla ampliamente la idea del método único para la ciencia. El método se fundamenta en un análisis que obliga a “la reducción por grados de las proposiciones complejas y oscuras a proposiciones más simples”.
Para Descartes, tras la intuición de la más simple de todas, la cual será la base del conocimiento, es posible elevarse por los mismos grados al conocimiento de todas las demás. Por lo tanto, las dos fases son inversas y para distinguir cuales son las cosas simples de las cosas complejas será necesario acudir a los “términos”, los cuales se encadenan de los más simple a lo más complejo.
Los cuatro preceptos del método
A pesar del gran número de reglas que figuran en las “Regulae”, Descartes, a través de su “Discurso del Método” reduce considerablemente el número de preceptos, dejándolos en cuatro, los cuales son los de mayor aplicación. Estos cuatro preceptos obedecen, básicamente, al uso de la lógica y del sentido común aplicado en las investigaciones de Descartes.
Para Descartes, el primer precepto consistía “en no admitir jamás como verdadera cosa alguna sin conocer con evidencia que lo era; es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención y no comprender, en mis juicios, nada más que lo que se presentase a mi espíritu tan claramente que no tuviese motivo alguno para ponerlo en duda”.
El segundo precepto consiste, según Descartes, en “dividir cada una de las dificultades que examinase en tantas partes como fuese posible y en cuantas requiriese su mejor solución”. Descartes nos invita, aquí, a hacer un trabajo riguroso y minucioso para que, dividiendo las dificultades todo lo que fuese necesario, alcancemos la mejor solución.
Según Descartes, el tercer precepto consiste en “conducir ordenadamente mis pensamientos, comenzando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ir ascendiendo poco a poco, como por grados, hasta el conocimiento de los más compuestos; y suponiendo un orden aún entre aquellos que no se preceden naturalmente unos a otros.
El último y cuarto precepto, según Descartes, consiste en “hacer en todo enumeraciones tan completas y revisiones tan generales que estuviera seguro de no omitir nada”. Al método le subyace, por lo tanto, una filosofía de lo simple que se refleja para el autor en la existencia de verdades inmediatamente accesibles al conocimiento humano”.
























