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España se jugó, en Gdansk, el pase a los cuartos de final de la Eurocopa de fútbol en un duelo precedido por sospechas de arreglo y categóricos desmentidos. Dentro del campo de juego, no quedaron dudas. Durante los 90 minutos, la Roja estuvo al borde del abismo.

Desde los 36 minutos del primer tiempo, el equipo de Vicente Del Bosque quedaba segundo detrás de Italia, que derrotaba 1-0 a Irlanda. Y ambos equipos se dieron cuenta de que no se podía llegar a ningún tipo de acuerdo. Tenían que acelerar el ritmo en un partido con pocas situaciones de riesgo y sin demasiada osadía. Desde ese momento, los de Bilic estaban eliminados.

La campeona de Europa, demasiado tranquila en la primera mitad, mostró una mayor decisión tras el descanso y tuvo ocasiones para convertir, pero también las tuvo Croacia.

Iker Casillas estuvo genial ante un cabezazo de Rakitic y cerca del final, en el minuto 87, Cesc Fábregas elevó el balón por encima de la defensa balcánica e Iniesta asistió a Jesús Navas para que rematara al gol. El 1-0 no le ponía final a la agonía de España, que recién pudo darle rienda a la ilusión con el pitazo final en el minuto 94.

El Grupo C estaba en una situación compleja y lo único seguro en la previa era que Irlanda estaba eliminada. La sospecha de un eventual arreglo entre españoles y croatas focalizó las horas anteriores al duelo. Un 2-2 hubiera permitido el pase de ambas selecciones y automáticamente hubiera dejado afuera a Italia. La vigilancia de UEFA será extrema.