Miles de admiradores han velado en las últimas horas el cadáver del cantante de música grupera Sergio Vega, «El Shaka», en la comunidad de Esperanza, en el Estado mexicano de Sonora.

El artista fue acribillado a tiros en la madrugada del domingo cuando viajaba en su automóvil, un Cadillac rojo, en el municipio de Ahome (Sinaloa), donde tenía previsto ofrecer un concierto.

Vestido con traje azul, corbata a cuadros y botas rancheras, «El Shaka» recibía el último homenaje de sus seguidores, inmunes al intenso calor. A Vega tuvieron que reconstruirle parte del rostro, desfigurado por los balazos que le arrebataron la vida. Hoy regresa a la tierra en su pueblo natal, Hornos, al norte de Ciudad Obregón.

Vega y un acompañante viajaban en su automóvil por la carretera que va de Navojoa (Sonora) a Los Mochis (Sinaloa) cuando unos desconocidos los persiguieron hasta atacarlos a tiros. En principio, las autoridades fueron advertidas de que el músico había sufrido un accidente cerca de la caseta de peaje de San Miguel, pues su coche se estrelló contra un poste de luz a un lado de la carretera. “Posteriormente se descubrió que la unidad tenía impactos de bala y que él había fallecido por eso”, indicó el portavoz de la fiscalía.
«Llegaron y lo remataron»
El diario sinaloense «Debate» informaba de que la muerte de Vega se produjo por heridas de bala en cabeza y tórax. Según el testimonio del acompañante, que salvó la vida, los agresores “llegaron hasta el vehículo y lo remataron”.
Unas horas antes del ataque que le costó la vida, «El Shaka» había desmentido en un programa de radio que hubiera sido víctima de un atentado, y aseguraba que había reforzado su seguridad por la ola de ataques violentos sufridos por músicos en esa zona del país. «Claro que andamos con cierto temor todos los gruperos, toda la gente que navegamos en el norteño y música de banda, y yo que navego temas muy fuertes sí siente uno y llega a pensar y tiene su temorcito, hay que encomendarse a Dios».
El éxito de sus últimas producciones lo impulsó a unirse a las redes sociales. Su último mensaje en Twitter del pasado jueves, parecía premonitorio: «Ya está plebes, que Dios los bendiga, gracias por apoyar mi música»