¡Millonario de amor! y con la certeza de que fue profeta en su tierra, así se despidió Sergio Vega “El Shaka” ayer por la tarde cuando miles de sonorenses lo acompañaron al Panteón El Polvorín ubicado en la carretera que conduce a Hornos, ejido que lo vio nacer.

Las muestras de cariño para el cantante no cesaron ningún momento, primero en el Centro de Usos Múltiples donde, a petición del público, se le ofreció un emotivo homenaje y se le permitió el acceso a la gente para que pudiera darle el último adiós.

Acompañado por su familia, de su querida amiga y representante, Ana Luisa Gómez, y de su banda “La Carbonera”, se cumplió el deseo de “El Shaka”: Que la gente estuviera cerca de él en su despedida.

Por la tarde se ofreció una misa de cuerpo presente en la Capilla de la Purísima Concepción de Esperanza, Sonora, ahí los fanáticos se reunieron dentro y fuera del lugar para externarle su amor, gesto que agradeció María Luisa Vega, hermana del cantante.

Se salió de control
Sin importar la humedad del momento y los intensos rayos del Sol, cientos de carros salieron rumbo al panteón, niños, mujeres, hombres, todos con un solo propósito: Decir adiós a “El Shaka”.

El descontrol fue evidente, la gente, nerviosa y ansiosa comenzó a llenar el lugar.

Adentro la familia, queriendo recuperar el aliento y asimilando el dolor, afuera miles de fanáticos que ansiaban tocar el ataúd como señal de despedida.

Su banda “La Carbonera” fue la primera en llegar. En silencio esperaron más de una hora para entonar las melodías favoritas de su amigo.

La organización que horas antes se había planeado se salió de control, la gente arremolinada en la puerta no dejaba ingresar a los padres del cantante.

Carlos, en el caballo favorito de “El Shaka” pasó entre la gente, para despedirse de su hermano arriba del caballo gris que bailó sin parar frente a su amo.

Con las primeras notas musicales llegaron también las primeras lágrimas. La gente sabía que era la última serenata, el último concierto, el último adiós.

Sabías que:
Sergio se identificaba con “El Shaka”, un rey Zulu africano al que nadie logró vencer.

En el 2000, el dinero y la fama, lo hicieron caer en las garras de las drogas.

Un día su presión arterial se le subió tanto que se le paró el corazón y clínicamente se murió.

Después de esa etapa inició un episodio distinto en su vida.