REPERCUSIONES.
Felipe Calderón grita en el desierto; en la soledad que ha construido nadie lo escucha. Pide a todos “visión de Estado†para combatir el crimen organizado cuando él mismo no la tiene ni la ha tenido; se le mira atribulado al observar que lo que se negaba reconocer en los largos tres años y medio transcurridos de su periodo hoy lo tiene compungido; por eso, ahora, clama desesperadamente ayuda y busca la solidaridad en todos los ciudadanos, en las diferentes organizaciones sociales y como generaliza, entendemos que también la solicita a sindicatos, a los partidos polÃticos, a los poderes de la Unión, a los gobernadores de los estados.
Pudiera ser que algunas organizaciones en especÃfico, como el sindicato y el partido de la Maestra Gordillo o las personales de Jesús Ortega o Manuel Camacho†le dieran una respuesta esperanzadora debido más a los favores recibidos, pero ¿por qué tendrÃa que recibir apoyo de organizaciones como la de los mineros o de los electricistas del SME que por un decreto presidencial se quedaron sin trabajo? Al cerrar la CompañÃa de Luz y Fuerza del Centro golpea absurdamente, con polÃticas neoliberales de exterminio, a cientos de miles de familiares y trabajadores de estos dos gremios; ¿podrÃan acaso los familiares de los 40 mil trabajadores despedidos arbitrariamente acudir al desesperado grito de auxilio de Calderón? ¿ Levantarán los trabajadores del SME la huelga de hambre que mantienen desde hace más de sesenta dÃas en el corazón del México nuestro, como protesta por su haberles robado su centro de trabajo y acudir en su ayuda tal como lo pide?
¿Se encontrarán los ciudadanos en lo general dispuestos a solidarizarse moralmente con el residente de Los Pinos cuando toda su polÃtica en materia minera se ha concentrado en entregar las minas para que el suelo mexicano sea expoliado por extranjeros en su mayorÃa?
¿Acaso el grueso de los mexicanos deberÃamos solidarizarnos con él cuando hemos visto cómo los miserables salarios disminuyen cada dÃa más y alcanzan para menos diariamente?
Recientemente su gobierno concesionó (entregó) miles de kilómetro de fibra óptica de la Co-misión Federal de Electricidad a un conglomerado de televisoras. Gobiernos nacionalistas las habÃan instalado con costo de varios cientos de millones de dólares. Con este recurso indus-trial pudo el estado mexicano utilizarlo para beneficio directo de la educación y la comunica-ción, pero prefirió licitarlo a cambio de unos cientos millones de pesos. Ese tipo de acciones “oscuras†enoja y molesta y por lo mismo, pocos estarÃamos dispuestos a escuchar la petición de socorro que hace Calderón.
Las fuentes de empleo disminuyen cada dÃa transcurrido y se queja Felipe que el crimen orga-nizado se nutre de la división de los mexicanos. ¿No ha sido el propio Felipe, con su estrategia económica la que ha propiciado que los sintrabajo y sinestudio se sumen a las filas de quienes les pueden pagar para poder vivir, sin importarles saber cuánto tiempo pasará para que les toque una bala que les arrebate la vida?
No creo que tenga respuesta positiva entre los padres de los niños muertos y heridos de Her-mosillo; después de muchos dÃas de tal suceso, tardÃa e infantilmente, declara dÃa de luto nacional. Estoy cierto que tampoco encontrara solidaridad a su llamado entre los familiares de los jóvenes a los que llamó pandilleros y que fueron asesinados en Ciudad Juárez. Algunos de estos padres lastimados en lo más profundo de su ser, acudieron a Los Pinos buscando a Felipe sin que éste pudiera recibirlos.
Su “estrategia†económica, polÃtica, social y de seguridad ha sido fallida. Para iniciar la guerra contra el crimen organizado no avisó ni pidió auxilio, no acudió a nadie; sorpresivamente sacó al ejército de los cuarteles esperando que con una maniobra militar rápida, eliminarÃa el avispero. Sus cálculos fueron erróneos y en todo el territorio nacional el engrudo se le hizo bolas para mayor desgracia de todos los que sufrimos su falta de capacidad y tino para gober-nar
Ha habido en la figura del ejecutivo insensibilidad para todo; trabaja para cumplirle al gran capital y no para los intereses nacionales. Mucho se ha tardado en reaccionar y su comportamiento más pareciera el de un fajador, de un boxeador, que el de un jefe de Estado.
Sacó de sus criptas los restos de nuestros Héroes Patrios para pasearlos por Reforma, ¡pan y circo? ¡Ni siquiera eso!; con el catarrito esperó hasta que éste se transformara en una pulmonÃa que hasta la fecha desquició el sistema respiratorio nacional. Su grito ahora es patético y no tiene respuesta alguna del pueblo que nada le cree. Desde su asalto al poder, sus ofrecimientos han sido falsedades y por lo mismo dudo que en su primer cÃrculo de ¿gobierno? alguien le crea ¡está sólo, se ve sólo! ¡Pobre Felipe! Por eso muchos piden su renuncia!
Con Fox seguido nos reÃamos de sus ridiculeces; con Felipe es diferente, cada dÃa es magnáni-mo para mostrarnos las cosas que como Presidente de la República o simplemente como un alto funcionario no deben ni hacerse ni menos decirse.

























