El reporte del deporte.

Ojaldras. Y no me refiero a la pieza de pan, más bien a la actitud de técnicos y jugadores que apenas, después de un mes de justa mundialista, decidieron salir a jugar al futbol. Dejando en el vestidor especulaciones. El nivel de juego subió, no así la calidad de los arbitrajes, que será tema de análisis posterior a que haya un campeón.

 Es observa la metamorfosis de los equipos después de la primera ronda eliminatoria. Cual crisálidas deja de ser bichos horrendos y se convierten en escuadras robustas y ganadoras. Hasta goles meten. Esta dosificación del espectáculo debe ser reprimido por la FIFA ya que de lo contrario no habrá quién adquiera espacios publicitarios durante la primera ronda.
 Los mitos. La estadística como tal es un referente, no es regla ni norma. Porque hay gente que olvida lo básico y adopta la frialdad de los número como si fuera el catecismo del Padre Amaro. Y no es posible entender el deporte o cualquier otra actividad humana sin el margen de error que aporta la naturaleza del hombre.

 Pero, de eso a cerrarse ciegamente a introducir tecnología de punta en el deporte profesional es una actitud retrograda. Por lo que podemos imaginar los intereses tan grandes que se ocultan en el seno de la FIFA que no permiten erradicar los errores de índole humano o criterio del futbol. Luego nos dicen conspiranoicos.

 El cinco nóminas. Hay personajes que gravitan en las nóminas oficiales debido a su trayectoria o desempeño. Digamos que se lo ganaron en la pista o el campo. Pero hay otros que con el petate del muerto sacan provecho, no aportaron, no aportan y se antoja imposible que aporten algo al deporte.

 Es el caso de un ente local de nombre Ramón y apellido Morales, de quien nos indican cobra en la CECUFID, en la UMSNH, secretaría de Educación y es director deportivo en la Universidad Latina de América y el club Monarcas Morelia. Amén de brindar “asesorías” a algunos municipios. Si este tipo hiciera algo, se notaría y justificaría el cobro, pero, nos queda a deber.

 Snobismo. La inclusión en programas deportivos de cómicos y demás fauna fue un éxito en su tiempo, contrarrestaron la falta de dinero para que, con talento se supliera tiempo aire con contenidos chabacanos y de buen gusto. Ahora, se ha prostituido el espíritu de la misma inclusión y se ha vuelto monótono y aburrido. Luego, la actitud ñoña y estúpida de algunos conductores resalta a cuadro.

 El personaje del Compayito derrocha ingenio y humor. Quien está detrás de la mano que mece la cuna es un genio, pero topa contra pared con la estúpida cerrazón de Javier Alarcón, Antonio de Valdez y Alberto Lati, que cuando se creen agredidos y se hacen los ofendidos lo tunden a palos al aire. Fingen muy bien que no entienden el doble sentido o el albur, parecen extranjeros. Lo mismo le pasa al Carlos Loret con Brozo. Lástima que no haya equilibrio en contenidos y actitudes, pues realmente los niños bien de los comentaristas “estrellas” quedan mal con el público.

Nuestro punto de contacto es: [email protected], twitter. @arturo_ggaytan y facebook: Arturo García Gaytán, hasta la próxima.