Sudamérica tuvo su premio, pese a que la Copa del Mundo mantiene como dueño a un seleccionado europeo.

Diego Forlán, figura y goleador del sorprendente Uruguay que llegó a semifinales y que se quedó con el cuarto puesto del Mundial, recibió el máximo galardón que FIFA otorga a un futbolista, al coronarlo con el Balón de Oro. De esta manera, el delantero uruguayo se coronó como el mejor jugador en Sudáfrica.

Forlán, quien debutó profesionalmente en Independiente (jugó inferiores en Peñarol y Danubio de su país), marcó su primer gol en Alberdi, en el Apertura ’99, en el triunfo del “Rojo” 3-2 sobre Belgrano. Esa noche, el uruguayo marcó el tercer tanto, de palomita.

Después paseó su fútbol por Manchester United, Villarreal y Atlético de Madrid, donde milita actualmente. En su única presentación mundialista, en Corea-Japón 2002, jugó un solo partido y anotó un gol, en el 3-3 ante Senegal que los mandó a casa.

La revancha de Forlán llegó ocho años después. Los “Charrúas” fueron el último equipo en sacar el pasaje a la Copa del Mundo (superó con angustia a Costa Rica en el repechaje), y el rubio atacante fue el líder que guió a la Celeste de nuevo a semifinales a su Selección, tras 40 años de ostracismo. Anotó cinco goles (dos ante Sudáfrica, uno ante Ghana, Holanda y Alemania) concretando una relación estrecha con la indómita Jabulani, ya que tres de esos tantos fueron desde afuera del área.

Por coraje, por hacer historia, por compartir la cima de la tabla de goleadores con Thomas Müller, David Villa y Wesley Sneijder, “Cachavacha” recibió el premio al mejor jugador del Mundial, sin ser campeón, por encima de figuras como Xavi Hernández, Arjen Robben y Andrés Iniesta. Un premio que enorgullece a toda Sudamérica y que se festejó en el país oriental casi como un título.