ESCRITORIO DEL EDITOR.

Resultan verdaderamente sorprendentes las cifras que ha informado el Organismo denominado Transparencia Internacional, respecto de cuanto le cuesta al mundo la corrupción, 2.6 trillones de dólares, de los cuales 1 trillón corresponde a pagos de sobornos.

El informe incluye también, la aseveración de que América Latina es la segunda región más corrupta, donde  “El tráfico de influencias, la extorsión, la malversación, el nepotismo y otras prácticas irregulares están arraigadas en países como Bolivia, Venezuela, México, Argentina, Brasil, Perú y Colombia, causando graves problemas no solo al Estado, sino también a las empresas”.

Por otra parte, el distinguido profesor de Filosofía y Empresa y director adjunto del Centro de Estudios para la Gobernabilidad Institucional del IPADE Business School, Marco Escotto Arroyo, afirma que “la corrupción tiene un gran impacto a nivel de competitividad y productividad, haciendo más caros, lentos e ineficientes los procesos de producción de riqueza. También afecta a la imagen del país en el exterior, y por tanto su capacidad de atracción de turismo e inversión”, agrega el académico mexicano.

Continua explicando Transparencia Internacional, que la corrupción equivale a un impuesto regresivo que afecta la economía familiar, que en aquellas de un ingreso equivalente a un salario mínimo les significa una carga del 18 porciento de su ingreso.

Según el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) los empresarios gastan al año 85 mil millones de dólares en corrupción, lo que significa entre  7 y  9 puntos del PIB nacional.

Son muchos los esfuerzos que se hacen para combatir este terrible mal que afecta a la economía de los países, a través de la Alianza contra la Corrupción que encabeza el Foro Económico Mundial, la Cámara Internacional de Comercio, Capitulo México y  la Alianza por la Responsabilidad Social Empresarial de México.

El compromiso en esta Alianza es adoptar la política de Cero tolerancia al cohecho, comprometiéndose además a combatir la corrupción en todas sus manifestaciones.

Para lograr el éxito, es indispensable que todos los actores adopten la misma política y crear una autentica presión social sobre los corruptos y sobre todo que las autoridades cumplan con la obligación, que les imponen la leyes, de actuar honestamente y abandonen las practicas corruptas antes de que la propia sociedad los exhiba públicamente como enemigos de la nación por corruptos.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), participa activamente en esta gran cruzada mundial contra la corrupción, instando a las empresas de todo el mundo, para que pongan en practica un conjunto de valores en relación a la lucha contra la corrupción, la defensa de los derechos humanos, normas laborales justas y cuidado del medio ambiente.
Resulta necesario que se ponga especial atención en el área educativa en la que existen serios señalamientos sobre la corrupción que priva en ella.

Un estudio de la UNESCO realizado durante 10 años en 25 naciones, incluido México, concluyó que en el país hay cinco tipos de corrupción en los sistemas educativos y que  “Por el nivel de irregularidades encontradas, la educación es un recurso en peligro, advierte el documento”.

“El informe identificó cinco formas de corrupción predominantes en las escuelas y universidades:

1 La malversación. Descrita como el desvío de fondos escolares para la financiación de causas políticas.
2 El soborno. Quienes desean ser contratados como profesores realizan pagos para conseguir el empleo.
3 El fraude. Las personas compran títulos falsos; además, la inclusión de docentes “fantasmas” en las nóminas.
4 La extorsión. Pago de cantidades ilegales para conseguir que los hijos sean admitidos en las escuelas.
5 El favoritismo. Contratación de personal de acuerdo con su afiliación a un partido político o sindicato.
La investigación, iniciada en 2001, pone a México como ejemplo de pago de sobornos y de favoritismo y se “ha establecido un sistema gremial que incluye la venta de plazas de profesor”