REPERCUSIONES.

Para defender a la ciudadanía del crimen organizado, el novísimo pero opaco Secretario de Gobernación, nos informó que para terminar con el crimen organizado dará continuación a la misma estrategia impulsada por Felipe Calderón pero, todavía no terminaba de afirmar lo anterior cuando se sucedió una masacre en una fiesta en torreón, Coahuila en la que fallecieron más de 17 personas y otras tantas resultaron heridas, ascendiendo el ya escandaloso y preocupante número de muertos tenidos en este sexenio a causa de esta guerra.

Escasos dos años y medio nos falta para que termine la pesadilla llamada Felipe; durante el tiempo que tiene como general en jefe al frente de la guerra, iniciada ésta para tratar de legiti-mar su asalto a la Presidencia de la República, ha insistido erróneamente en esta política militarista, que a todo costa, ahora, amenaza seguir José Francisco Blake Mora que así se llama el Secretario de Gobernación.

Por la conducta seguida tanto por el número 1 como por el dos, consideramos que no saben u olvidan que todavía para los años sesenta del siglo anterior, el tráfico de cocaína y otras yerbas no era ningún problema para México y que éste surge precisamente en 1961 cuando en el seno de la ONU ( Convención Única sobre Estupefacientes de la ONU, Nueva York, 1961. Prescribió que todo lo referido a la producción, exportación, importación, distribución, comercio, uso y tenencia de las drogas fuese delimitado a fines médicos y científicos, considerando estas actividades como delito si eran realizadas de modo intencional fuera de estos) se le ocurre al gobierno de los Espantados Unidos impulsar un acuerdo que prohibiera  el tráfico de  estupefacientes.

Bueno es recordar que en los países de nuestra América,  desde antes que hubiésemos empe-zado a ser expoliados durante varios siglos, primero por los conquistadores, luego por los europeos e ingleses que quisieron ocupar el papel de la España y por último los Espantados Unidos, en Perú, en México, en Colombia, en Cuba, en Centro América, históricamente la coca, los hongos alucinantes y otras drogas, eran manejados sin mayores problemas hasta en tanto no hubo la intervención de la ONU en el año ya señalado que impulsó la prohibición del cultivo, su consumo y consecuentemente, su comercialización. Y bueno, todos sabemos quien realmente es el que manda en el seno de esa organización mundial.

Desde mi punto de vista, el problema real no son las drogas ni su tráfico sino la prohibición del comercio con una sola excepción, el realizado por la compañía internacional de Coca Cola. Este consorcio importa con toda legalidad, sin prohibición de país alguno, y para colmo de la ironía de los Estados Unidos,  175 000 kilogramos, yo no sé si anuales o mensuales, para fabricar la Coca, la famosa y comercil bebida que se consume en todas partes del mundo. …¡Coca-Cola!  ¡Que bien hecho está el mundo realmente, sólo que a favor de los mismos que lo controlan! (expresión tomada de un autor de nombre desconocido)

Es bueno informar que para producir un kilogramo de cocaína, se requieren aproxima-damente 500 kilogramos de hoja de coca y que cada hectárea de cultivo de este arbusto produce anualmente la cantidad de hojas para producir ese kilo de cocaína, que se vende en el lugar de origen entre $ 2,500 y 3,000 dólares, cantidad que gana un campesino colombiano por todo un año de trabajo en la recolección cuidadosa de las hojas. El cultivo tarda nueve meses en dar la primera cosecha y después de sesenta días recolectar otra, en condiciones extremas pues tiene que vivir en la selva y  con el latente peligro de que lo maten.

La guerra contra las drogas es un pretexto para nuestro vecino norteño, pues le sirve para intervenir en Colombia, colocar bases navales e invadirla militarmente, como ha sucedido recientemente. También le ha servido para crear un mercado internacional de miles de millones de dólares, que se lavan; es decir, que no pagan impuesto alguno y que le ayudan a salvar su economía, tal como sucede con México, que anualmente, desde 1988, le reditúan algo así como 30 mil millones de dólares anuales,  con lo que financia o normaliza su economía y fortalece la corrupción administrativa.

Oro de sus principales negocios es la compra venta de armas, tanto a los gobiernos como a los propios criminales. Le permite, además, enviar en tareas de espionaje a sus agentes de la DEA, organismo muy poderosos que tiene el pretexto permanente para meterse en los asuntos int ernos de nuestros países.

Calderón, Blake, van contra natura y siguiéndole el juego a la ONU, presionada por Los Es-pantados Unidos. La cultura del narcotráfico está extendida y los “miles de ninis que trabajan para la mafia, están dispuestos a ganarse un buen dinero aun a costa de perder la vida Además las carteles han generado ya una “base social” mediante la intimidación, pero también a través de “falsas promesas de protección ante cualquier acción de la autoridad o de grupos rivales”; les dan dinero en efectivo o a cambio de apoyo a comunidades para hacer obra o desarrollo. En lo anterior, el crimen organizado también invierte sus ganancias.