UNA DE VAQUEROZ.

Se me chispoteó. Iba de maravilla. Su manejo mediático subió tanto, que pensé había cambiado jefe de prensa. Poco me duró el gusto de sitiar por encima de sus pares, dirigentes estatales de los demás partidos políticos.

Fabiola Alanís Sámano, jefa de jefas perredista vuelve a caer en contradicciones y simulaciones, como siempre. Se juntaron los miembros fundadores del PRD y no vi por ningún lado a Cristóbal y Columba Arias.

Primero con lo de las alianzas, su patrón chucho Ortega probó, por fin, la miel de la victoria, se le calentó el hocico y ahora quiere más. Mientras Ortega proyecta alianzas inconfesables, La Paloma Alanís niega rotundamente continuar con el maridaje entre la izquierda y la derecha. Allá sí y acá no, dice ella. Difícil encontrar la identidad de cada una de las tribus perredistas.

Regresó. El analfabeta práctico venido a más denominado Reginaldo Sandoval Flores, saqueador de las arcas del erario y frustrado mapache perredista en su natal Zacatecas, dio la cara, por fin, a sus correligionarios y compinches. También al personal al que les adeuda el salario de tres meses y proveedores. Pero bueno, no se crea que llegó en calidad de “hijo prodigo”, no.

 Llegó a empinarse en lo que sería la enésima coalición o alianza electoral, lo que le permitiría seguir mamando de la ubre otro tiempo más. Es una pena que IFE e IEM no detengan de juna vez por todas este tipo de prácticas, que mantienen a este partido político como un enfermo terminal en terapia intensiva, con justo lo necesario para que tenga signos vitales aunque no se alivie.

 Gueguenches. Con razón todo mundo quiere ser diputado. Cobras sin trabajar, te tratan mejor que en tu casa, y ya es un decir, y cuando hay cosas interesantes, temas que requieren “minuciosidad”, es posible que veas crecer tu cuenta bancaria. La ley del menor esfuerzo.

 La manada de becarios no tendrá actividad legislativa hasta dentro de quince días o dos semanas. Salió el peine, de ahí la prontitud de sesionar martes y jueves. Claro, hay que taparle el ojo al macho. Ahí se quedan los temas relevantes. Ahí para la otra, pero eso sí, seguiremos cobrando la dieta completa. Por eso, todo mundo quiere ser diputado.
 Sabadaso. Al más viejo estilo priista, Felipillo Calderón demostró que aprendió muy bien las artes de emboscar y distraer. Por eso, con sucesiones de miedo y personajes inventados en la imaginaria panista de la era de los noventa, realizó cambios en su gabinete de primer nivel que ponen, más aún, en duda que pueda sortear la crisis de gobernabilidad en la que metió al país.

 La pésima estrategia en “la guerra” en contra del narco tiene al presidente contra la pared y su principal aliado, el Ejército, tiene menos elementos disponibles para seguir sosteniendo en el poder a un civil que no da pie con bola. O nos vamos al barranco o la cúpula de generales nos salva. Tiempo al tiempo.

El duelo.

La delincuencia común y corriente se difumina con los atentados terroristas y crímenes con mayor perfil por el tipo de armas de fuego utilizados en los mismos así como por el objetivo en cuestión. Ya ni desgloses se hacen, simplemente no se investigan estos tipo de de delitos. Y nos dejan a los ciudadanos expuestos a ser víctimas o padecer la actuación debandas delincuenciales que en el limbo legal o por contar con protección policial han plagado barrios y colonias de Morelia. Caso específico, las cuatro esquinas de Martín Castrejón y Constitución, de la colonia Gustavo Díaz Ordaz, donde puede comprar desde un kilo de tortillas, hasta un kilo de cocaína o mariguana. Lo mismo esa rúa es cantina al aire libre que sitio de reunión de choferes borrachines. Se ha solicitado la actuación de la secretaría de Seguridad Pública, quienes mandaron un grupo de personas a dar una magistral conferencia sobre delincuencia. No resolvieron nada. Las tiendas aledañas a esta esquina proveen cerveza, cigarros y alcohol para los mercaderes y sus clientes, tampoco hace nada el ayuntamiento capitalino cuyo director de Inspección y Vigilancia ha sido advertido reiteradas veces sobre este fenómeno. Y este mismo caso se multiplica en cada esquina de Morelia y los 113 municipios, donde no hay autoridad comprometida en normar e intervenir para erradicar las connotaciones de la delincuencia del fuero común. El valiente dura hasta que el cobarde quiere.