SI UNA SOCIEDAD LIBRE NO PUEDE AYUDAR A QUIENES SON POBRES, NO PUEDE SALVAR TAMPOCO A LOS POCOS RICOS. JOHN F. KENNEDY.

Con preocupación hace unos días leí que algunos diputados (entre ellos muy pocos del PRD), están reanalizando la posibilidad de proponer que los alimentos y medicinas se graven con el Impuesto al Valor Agregado, y que exista una tasa única, Cabe mencionar que esta propuesta, ya hace tiempo que la vienen formulando algunos diputados, fiscalistas, empresarios, funcionarios fiscales y funcionarios de partidos políticos, incluso, en la Convención Nacional Hacendaria que se llevó a cabo en el 2004, se analizó esa posibilidad.

Yo pensaba que el caso estaba cerrado, toda vez que en esa Convención se estudiaron a fondo  los efectos que tendría el que se tomara esa medida, ya que el hecho de afectar a los que menos tienen provocaría una disminución de la actividad económica, debido a que en los casos en que impuestos al consumo se incremente demasiado, al final de cuentas se convierte en  un efecto regresivo.

Con la finalidad de que se conozcan los efectos no deseados que esta medida ocasionaría, me permito hacer algunos comentarios, esperando que los ciudadanos que pueden influir en la toma de decisiones, como son los diputados y senadores que nos representan retomen el estudio de esta propuesta.

En primer lugar, el gravar los alimentos y medicinas implícitamente equivale a aumentar el Impuesto, y por lo tanto, al gravar el consumo, los precios finales al consumidor será superiores y por ende, el efecto sería inflacionario, como ejemplo yo quiero pensar que pasara cuando un ama de casa al ir a comprar un kilo de carne que antes de que se quitara la tasa cero a alimentos costaba 100 pesos, pero con ese aumento del impuesto se tendría que pagar 116 pesos.
Con ese ejemplo, podemos pensar que se darán cuenta que ya son más pobres y que su capacidad de compra se vio disminuida, pues lo que tienen destinado para el gasto para la comida aumento de manera significativa.

Sí, reflexionamos aún más sobre el ejemplo descrito, veremos que lo más factible es que esa medida ocasionara que la carga fiscal adicional recaerá en mayor proporción en los más pobres, así, como, en los trabajadores con sueldos fijos, y en los pensionados, toda vez que ellos no verán incrementado su ingreso, sí acaso el de siempre que va en relación al aumento al salario mínimo, y como ya se dijo tendrán menor capacidad adquisitiva.

Por otra parte, al ver las familias que su capacidad de compra se vio disminuida tendrán que disminuir el consumo de otro tipo de productos, como ejemplo, por ser la comida lo verdaderamente prioritario para subsistir, tendrán que disminuir la compra de otros artículos que les sean menos indispensables para sobrevivir, pero que si les son necesarios, tales como ropa o artículos de limpieza y gastos de traslado, por solo citar algunos,  y en consecuencia muchas empresas verán disminuidas sus ventas ya que la actividad económica se verá reducida.

Algo que considero que deberían de estudiar más a fondo quienes proponen esa medida, es que muy posiblemente el impuesto aumentara, pero, la recaudación fiscal total crecerá en mucho menor porcentaje en relación al incremento que se tenga por gravar alimentos y medicinas. Esto obedece a que al disminuir el consumo lo más probable es que baje la producción de otros artículos y por ende la recaudación de los demás impuestos tales como el del Impuesto sobre la Renta y el IETU.

Pero lo que veo más preocupante es que en México tenemos un número muy elevado de personas en pobreza, incluso, el Secretario de Hacienda y Crédito Público recientemente señaló que se tienen más de cinco millones de pobres que en el año pasado. Y me queda claro que las personas en pobreza requieren sobrevivir y por lo tanto su gasto en alimentos se elevara y no tendrán para adquirir otros satisfactores que necesitan y los que de ninguna manera son superfluos, y por otra parte, las personas que tengan una situación económica holgada, sobre todo los ricos, verán incrementado lo que pagan de IVA pero en una proporción muchísimo menor a la que pagaran los pobres, toda vez que el gasto que tienen en alimentos y medicinas es muchísimo menor proporcionalmente y realmente que el que tienen para adquirir otros productos, tales como ropa, vehículos, actividades recreativas, etc..

Espero que estas reflexiones motiven a quienes están viendo la opción de gravar con IVA a los alimentos y medicinas, para que analicen con profundidad y rigor técnico los efectos que conlleva ese tipo de medidas, ya que “puede salir más caro el caldo que las albóndigas”: