REPERCUSIONES.
Las condiciones actuales de operación de la sección de especialidades del Instituto Mexicano del Seguro social, al menos en Michoacán, es un verdadero fraude para los usuarios de la mis-ma institución.
El comportamiento tanto de secretarias como de los diversos especialistas deja mucho que desear; si no fuera tan crÃtico serÃa motivo de risa. Se supone que cuando un médico familiar remite a un paciente al área de especialidades es porque se hace necesario y tal vez no sean casos urgentes, per resulta que para poder ser atendido llegan a pasara hasta seis meses y, tampoco es raro que cuando toca la cita, le salen a uno con que el médico o está incapacitado o se encuentra de vacaciones. En UrologÃa, en OftalmologÃa y en cualquier otra área es lo mismo.
Las secretarias que registran las citas y pasan el paciente con el médico, tal vez por lo saturado de su actividad, contestan de mala manera y con frecuencia regañan hasta al enfermo y más si éste es de condición humilde. Estos médicos especialistas y estas trabajadoras, sobre todo en UrologÃa, además mantienen una desatención que raya en la groserÃa. Si efectivamente tienen demasiados pacientes que se quejen ante sus autoridades; si les falta material para dar una adecuada atención, que lo denuncien públicamente, pero a la dolencia que posee quien quiere ser atendido, se tiene que soportar la conducta inadecuada de una trabajadora.
Para los pacientes que tiene la posibilidad, por su mejor condición económica, al ver que tiene que esperar meses para poder ser atendidos, se ven forzados a acudir con frecuencia con los mismos médicos al ¿servicio? del IMSS pero en forma particular, lo que no es ético pero que se vuelve negocio para estos subprofesionales de la medicina. El área quirúrgica, también se encuentran saturadas; muchos de los pacientes recién operados permanecen en las camillas que deben ser solo de tránsito de la cama a la sala de operación, porque no hay cuartos y camas suficientes. No hay un área para los familiares que esperan los resultados de la operación y éstos están apiñados en áreas de espera.
Ãreas sucias, malolientes, entradas principales sin aseo adecuado y con frecuencia, la escasez de la medicina, por lo que el paciente tiene que volver una y otra vez hasta que ésta sea surti-da, de tal suerte que el paciente se impacienta y termina por surtir su receta en farmacias ajenas al IMSS. Todo lo anterior da pena…y coraje.
La seguridad social, afirma Ricardo GarcÃa Sáinz, quien fuera director General de esta Institución es la más amplia expresión de solidaridad humana organizada que busca proteger la salud, la vida y el nivel de ingreso de sus integrantes y sus familias, frente a los riesgos inherentes a la vida misma, como son la incapacidad, la enfermedad y la muerte. Es una responsabilidad colectiva de la sociedad, realizable sólo mediante la acción pública, cuyo cumplimiento se convierte en obligación del Estado y del quehacer colectivo y, por su esencia, ésta no debe privatizarse.
El articulo123 Constitucional indica que la Ley del Seguro Social es de utilidad pública y comprenderá seguros de invalidez, de vejez, de vida de cesación voluntaria del trabajo, de enfermedades y accidentes de servicio de guarderÃas y de cualquier otro encaminado a la protección y bienestar de los trabajadores, campesinos no asalariados y otros sectores socia-les y sus familias. Por lo anterior, el General Lázaro Cárdenas ordenó la realización de un proyecto de Seguridad Social cifrado en la idea de Ignacio GarcÃa Téllez que fue aprobado hasta diciembre de 1938 y puesto en operación el 19 de enero de 1943.
Su primer director fue el Lic. Santos Guajardo y por su ineficiencia fue sustituido (lo que no ha ocurrido con los desadministradores locales y nacionales hasta ahora). Su segundo Director lo fue el generador del proyecto, don Ignacio GarcÃa Téllez apoyado por un grupo de colaboradores convencidos y comprometidos con el ideario cardenista. El IMSS comenzó una vida dinámica y eficiente: construyó el Hospital de “La Raza”, el edificio central del IMSS y desarrolló en toda la República la medicina familiar y preventiva que todavÃa es de atención regular. Para 1964 se realizan construcciones como el Centro Médico Nacional, clÃnicas y hospitales en toda México;  incorpora a campesinos, participa en actividades deportivas y adquiere el Campo Marte, el Centros Vacacional de Oaxtepec, etc. TodavÃa en el periodo de López Portillo se construyeron más de en 3 mil 500 clÃnicas en comunidades rurales y zonas marginadas.
Era una administración eficiente y se tenÃa interés en su fortalecimiento financiero, pero llegaron los neoliberales, Miguel de la Madrid, el temblor de 85 que terminó con el Centro Médico Nacional, siguió Salinas y continuó hasta la fecha lo pero de toda su historia. Ahora reina es el burocratismo y el importamadrismo de sus directores nacionales y estatales.
Reitero que los servicios están sobre saturados, sus instalaciones en condiciones lamentables, sucias, sobre todo en el área de especialidades. Tal vez por la carga de pacientes, las secre-tarias que dan las citas (con sus excepciones como toda regla) son majaderas y los médicos, tal vez, indolentes ante la desesperación de no poder hace prácticamente nada ante los reclamos de los derechohabientes.
























