El novillero Thomás Cerqueira se superó al cubo en relación a la actuación que tuvo la víspera en la plaza Arroyo, repitió color en cuanto a su tauromaquia y cuajó dos extraordinarias faenas, plenas de clase y temple.

Solo destacó Thomas Cerqueira, novel que pudo haber triunfado sin lograrlo por sus fallas con el acero. Un buen novillo jalisciense de Villa Carmela, desperdiciado por “Chavalillo”, quien terminó lesionado así como Luis Conrado, que se salvo de milagro de un percance mayor. Lo demás fue intrascendente.

Tarde sin viento que finalizó con llovizna. Ensalada de novillos que tuvo desde lo bien presentado hasta lo indigno en trapío por parte de la queretana ganadería de La Muralla. Solo destacó el 5° de Villa Carmela.

Repitió el capitalino Luis Conrado, quien no tuvo una buena tarde. Se mostró voluntarioso pero sin emotividad y muchas veces a merced del toro. En su primero lidió un soso de La Muralla entre bostezos y en su segundo de manera increíble, se salvó de un serio percance y solo sufrir una pequeña herida en la cabeza para matar sin técnica sin antes escuchar un aviso de la autoridad.

El capitalino Pedro Núñez “Chavalillo” se enfrentó a un muy disparejo lote. En su primero se enfrentó a un mansurrón que fue protestado por su escasa presencia para posteriormente perderse con el acero. En su segundo dejó ir el premio mayor, tras varios desarmes, la gente empezó a reclamarle con gritos de “toro, toro” para caer en desconcierto y sufrir una lesión en el pulgar de la mano izquierda, que no pudo ser solucionado por los paramédicos. Se retiró a la enfermería, antes de escuchar una ovación a los despojos del novillo.

Quien más destacó sin alcanzar un trofeo, fue el francés Thomas Cerqueira, que se mostró con más escuela. Lució de capa en su primero y llegó a pegarle algunas buenas tandas por el lado derecho al débil de La Muralla. En el que cerró plaza, tuvo que padecer el poco profesionalismo de las cuadrillas, quienes no pudieron ni quisieron banderillearlo de manera adecuada. Con la muleta repitió algunos pases con aroma de torero para ser lamentablemente atropellada su faena por la presencia de la lluvia, fallar con el acero y escuchar un aviso.

La temporada no levanta, tanto aficionados como empresa esperamos que concluyan ya las doce novilladas, para que a la empresa le sea permitido vender el famoso el Derecho de Apartado.