POR LA ESPIRAL
-EnergÃa fósil es insuficiente
-Cuidar el medio ambiente
La demanda de energÃa en la región de América Latina crecerá 75% para el año 2030, de acuerdo con información del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Con este pronóstico será difÃcil para América Latina satisfacer sus necesidades energéticas debido a una serie de carencias en la región tales como un sólido avance en la utilización de energÃas renovables y la consolidación de una educación y cultura ecológica.
Tal como en el desarrollo enfrentamos rezagos y casi siempre nos llegan de rebote las polÃticas de los paÃses más industrializados y desarrollados con una merma de tiempo (el efecto retardado) en las polÃticas ambientales de carácter sustentable andamos igual.
Por ello el BID insiste en la necesidad de: 1) Incrementar las inversiones en energÃa sostenible en América Latina y el Caribe. 2) Atender la demanda de los combustibles fósiles. 3) Mejorar la calidad del aire. 4) Adoptar nuevas polÃticas ante el cambio climático y; 5) Promover un amplio diálogo regional.
Hay un doble propósito, por un lado, el intercambio de evaluaciones entre expertos y por otro, delimitar acciones a favor del cambio amigable en el medio ambiente y enlazar a inversionistas y acreedores interesados en “financiar la sustentabilidad de América Latinaâ€.
La falta de proyectos internos por la desconexión persistente entre aulas-centros de investigación con la tecnologÃa han impedido que, México y otros paÃses de la región, encuentren una vÃa clara y duradera a favor de construir un modelo energético propio y sustentable para dar respuesta a las acuciosas contingencias del cambio climático y su relación con las energÃas fósiles.
La ausencia de un proyecto nacional y regional en América Latina es compensada con la importación de ideas del BID, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional (FMI) en materia sustentable.
Con la inflación bajo control y sin nubarrones de por medio por crisis de deuda externa, el nuevo desafÃo es aplicar estrategias energéticas alternas en relación al crecimiento demográfico y la dependencia en los insumos fósiles.
Las últimas décadas del siglo pasado diversos estudios han venido alertando del agotamiento que en el siglo XXI sufrirán las reservas y los yacimientos de petróleo a nivel mundial y de la imperiosa necesidad de aplicar polÃticas sustentables para garantizar la supervivencia humana.
En México no podemos seguir escatimando esfuerzos a favor del cambio sustentable y de reducir la dependencia del petróleo.
A COLACIÓN
Según información del BID, el consumo de energÃa per cápita en paÃses en desarrollo es sólo una pequeña fracción comparada con la de los paÃses desarrollados. En algunos de los paÃses latinoamericanos más pobres entre el 30% y el 40% de la población carece de acceso a los servicios modernos de electricidad.
Pero al mismo tiempo, la producción y uso de energÃa va en aumento lo que crea problemas de contaminación a nivel local y contribuye al cambio climático. El reto es crear y funcionar con energÃas limpias.
En América Latina, Brasil es uno de los ejemplos más socorridos por sus estudios y la aplicación de modelos focalizados de sustentabilidad. Curitiba es el modelo más citado como experiencia exitosa con programas de largo plazo, la gran mayorÃa aplicados en forma pionera desde la década de los setenta.
En Curitiba, el gobierno probó y sigue probando, que las polÃticas públicas pueden ser eficientes y que la intromisión del gobierno como ente regulador del medio ambiente es plausible.
En la actualidad, Brasil le apuesta firmemente al etanol (derivado de la caña de azúcar) como combustible para los vehÃculos. Más de la mitad de los vehÃculos nuevos son hÃbridos equipados para usar etanol o gasolina.
Para Gabriela Hoven, subdirectora general para América Latina y el Caribe del ministerio alemán para la Cooperación Económica y el Desarrollo, “la energÃa limpia se traduce en seguridad energética, tanto como medio de permitir una independencia polÃtica como forma de reducir la pobrezaâ€.
Desde mi punto de vista es un acierto y concuerdo con Hoven cuando afirma que “la energÃa renovable utiliza recursos nacionales que pueden desplazar a las importaciones, generar empleo y nuevas empresas y la venta de subproductos aumenta la viabilidad empresarialâ€.
El problema es acotar la dependencia al petróleo, tanto el BID como el Banco Mundial, señalan que  el 70% de la energÃa mixta de América Latina se sustenta en los hidrocarburos, lo que hace a muchos paÃses sumamente vulnerables a los choques de precios.
Para Hoven hay varios enfoques exitosos para alentar la energÃa limpia, entre ellos tarifas fijas durante 20 años para inversionistas privados en la generación de energÃa renovable. “Por ejemplo en Alemania uno de los resultados ha sido un notable aumento de la energÃa eólica. Además, se instituyó un impuesto para reducir el consumo de energÃa y subsidiar el sistema de pensiones y fueron concedidos préstamos para  inversiones a favor de la eficiencia energéticaâ€.
Desde el BID son promovidas distintas acciones como estudios sobre bio-combustibles en México; planes de incentivos para sistemas de energÃa renovable en Chile; y programas de eficiencia energética con mitigación de gases de invernadero en Centroamérica.
La clave es hacer investigación y utilizar la ciencia a favor de la vanguardia tecnológica.
 Brasil parece entusiasmado con el etanol porque cumple con lo que dice Hoven “la energÃa renovable utiliza recursos nacionalesâ€. Brasil es uno de los paÃses principales productores de caña de azúcar, por ende, aprovecha sus dotes naturales con la consecuente derrama de empleo.
El etanol se perfila como un recurso energético que puede resultar también del azúcar y del almidón en cosechas de maÃz. Y aquà es donde México bien podrÃa obtener varios éxitos juntos al explorar una energÃa no contaminante, rescatar al campo y al potencial productor en maÃz que algún dÃa presumimos. Por supuesto debe crearse toda una cadena de cambio en torno a la sustentabilidad en el tema energético y climático.

























