-Declaraciones del cardenal Juan Sandoval Íñiguez, sin fundamento y sólo son una opinión personal.

-La Iglesia y todas las instituciones y personas en México tienen derecho a opinar sobre temas de trascendencia

Morelia, Mich.- El tema de los matrimonios gays se ha utilizado como bandera por parte de algunos partidos y actores políticos; sin embargo, las acusaciones del cardenal Juan Sandoval Íñiguez en el sentido de que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación fueron “maiceados” por Marcelo Ebrard, carecen de fundamento y solamente son una opinión personal, afirmó el diputado Eduardo Sánchez Martínez.

De acuerdo con el legislador, la Iglesia Católica, como otras tantas instituciones religiosas, son parte activa y fundamental dentro de la sociedad moderna mexicana y tiene derecho de opinar sobre diversos temas de trascendencia; aunque las declaraciones del cardenal fueron inadecuadas y fuera de lugar.

Aclaró, igualmente, que en México toda la gente tiene derecho y libertad de expresarse como mejor le parezca, siempre que no dañe a los demás, por lo que la Iglesia o cualquier otra institución pueden hacerlo sobre cualquier tema, principalmente si es de interés para la sociedad.

Manifestó que es claro que el tema fue controvertido desde que se presentó y que la carta magna de la nación no prevé los matrimonios gays porque no son algo natural, pero tampoco especifica que las personas con tales inclinaciones no se puedan casar.

El legislador panista Eduardo Sánchez, recordó que antiguamente, en Grecia y Roma la práctica de la homosexualidad era común y que a pesar de esto, nunca se contempló dentro del Derecho porque se pretendió conservar el principio de la preservación de la familia. En eso no hay discusión.

Explicó que la Suprema Corte de Justicia de la Nación trató este tema en base a documentos y argumentos que tiene en su poder y que si bien es cierto él, como otros tantos sectores de la población, no coincide con esa clase de uniones, respeta tales decisiones para que los individuos tengan derecho a formalizar una sociedad con sus derechos y bienes, desde luego sin que esto signifique que sustituyan el principio de la familia.