Al máximo de su capacidad la Cuenca del Balsas provocando una amenaza a la región de Tierra Caliente.

Las intensas lluvias que no cesan en esta región del estado han generado desbordamientos de ríos Cutzamala, Cuirio, Chiquito y Bajo Tacámbaro.

Ante esto, habitantes de los municipios de San Lucas, Zirándaro y Huetamo han extremado precauciones ante eventuales inundaciones en colonias aledañas a estos afluentes.

De entrada, el amanecer del jueves era motivo de gran alarma por las noticias generadas en la Tenencia de Riva Palacio, donde la Delegación de Transito de San Lucas informaba de que cerca de 70 viviendas habían sido afectadas por inundaciones en la y otras 30 más en la comunidad vecina de Salguero, lo que había movilizado apoyos de elementos de Protección Civil.

Las fuertes crecientes del Cutzamala provenientes de la parte serrana de Zitácuaro que se concentran en la Presa El Gallo, en pocas horas rebasaron los niveles normales y tras desfogarse las corrientes provocaron que las avenidas pusieran en problemas a Riva Palacio, una moderna ciudad construida en los bordos del Cutzamala que anualmente genera fuertes daños a personas asentadas en predios irregulares.

La contingencia de Riva Palacio alcanzó su máximo nivel de peligro pasada la media noche del miércoles, en momentos en que las aguas del Cutzamala se acercaron a una gasolinera, lo que generó que desde Huetamo acudiera personal de Transito apoyados por elementos policíacos del estado para realizar un operativo hasta que fue superada la emergencia.

Al mismo tiempo, desde la vecina ciudad de Zirándaro, Guerrero; a 18 kilómetros de distancia de Huetamo y con el Río Balsas en medio como frontera natural, se lanzaban diversas llamadas de auxilio al momento que a lo largo del día miércoles el caudal del Balsas sumado a los desbordes del Río Chiquito habían provocado pánico, derrumbes de viviendas y gran desolación en el interior del municipio.

Para salir de dudas, con grandes esfuerzos se logró arribar al Embarcadero, sin embargo un vado impidió el paso de la prensa, sin embargo, un intrépido lanchero logró trasportar a los comunicadores sobre el inmenso y caudaloso Balsas en medio de un espectáculo inusual que nos mostraban las corrientes que arrastraban grandes troncos de madera y basura rumbo a la Presa del Infiernillo.

El lanchero Pineda y un auxiliar nos explicaron que la noche anterior se habían registrado dramáticos rescates en Zirándaro donde varias viviendas habían sido afectadas por las corrientes que se incrementaron al abrirse las compuertas de las presas del Caracol y del Gallo, y que hasta se había desgajado el legendario cerro de Barrabás que generó cuantiosos daños a la comunidad de El Chivo y La Estancia.

Tras arribar a la presidencia municipal de Zirándaro se notaba fuerte presencia del Ejército Mexicano, pero no estaba en base a las inundaciones, si no que realizaban un registro de armas, mientras que el presidente municipal Raúl Ríos Núñez se encontraba en Altamirano solicitando apoyos para la población, luego de que se cortara el fluido eléctrico y los servicios telefónicos y celulares.

A la vista de la prensa quedaban las corrientes del Balsas rozando el vientre de la ciudad de Zirándaro, y se lamentaba la pérdida de un barco de madero con valor de 150 mil pesos que arrancó la corriente de sus amarras y tras ser arrastrado se hundió frente a sus propietarios que nada pudieron hacer ante tal contingencia.

Por último, en Huetamo la situación apremiante de la población radicaba en el permanente desfogue de la presa El Pejo, que seguía derramando sus caudales las 24 horas del día, todo esto en prevención de que tronara, luego de que autoridades municipales realizarán un balance de la situación y de común acuerdo con personal de Conagua optarán por esa medida.

Cabe destacar que ni un solo día a dejado de llover a lo largo y ancho del municipio de Huetamo, lo que permite que los cuatro arroyos que cruzan la ciudad mantengan peligrosos niveles.