Sabah fue expulsado y Vilar se equivocó en el segundo tanto del cuadro de Coapa.

Tuvieron que pasar cinco años para que América supiera otra vez lo que es ganar de visitante ante Morelia, donde doblegó 2-0 tras no hacerlo desde el Torneo Apertura 2005, en el llamado Clásico de las televisoras, de paso, se coló al cuarto lugar general al llegar a 12 puntos.

La fortuna le sonrió a los de Coapa desde el amanecer del encuentro, y al minuto cinco ya estaban arriba en el marcador.

Vuoso hizo una jugada de pared con Daniel Montenegro, quien lo dejó solo ante el portero Federico Vilar, a quien venció en su salida, con tiro cruzado de zurda a poste contrario, para el 1-0.

Después de la anotación, los emplumados se echaron para atrás y esperaron al rival para hacerle daño al contragolpe, pero Monarcas dio avisos de que deseaba ganar el partido y metió en problemas a la zaga azulcrema.

Y si los de Coapa mantuvieron la ventaja en el primer tiempo fue en gran parte porque Rafael Márquez y Miguel Sabah erraron sus disparos, y por las atajadas de Ochoa.

La segunda parte arrancó sin Vuoso, amonestado, a quien el técnico Manuel Lapuente sacó para evitarle la expulsión. Morelia buscó el empate y por poco lo consigue al minuto 55, pero ni Sabah ni el colombiano Luis Gabriel Rey lograron meter el balón, con Ochoa caído y el marco abierto, además de una zaga hecha bolas.

América respondió al minuto 58, cuando por la derecha Montenegro llevó el contragolpe, envió un centro al área que Vilar no pudo controlar con una mano y dejó el balón a Layún, quien marcó el 2-0 sin problemas.

Luego se dio un conato de bronca cuando Sabah hizo una barrida fuerte sobre Juan Carlos Valenzuela (quien estuvo muy participativo y fue clave en el triunfo americanista). El Topo reclamó y encaró a Sabah, empezaron los empujones y llegaron los compañeros de cada uno para defenderlos.
Sabah se ganó la segunda amarilla y en consecuencia la roja al minuto 65, luego de que en la entrada del área americanista intentó engañar al árbitro Ricardo Arellano con burdo clavado, por lo que se fue a las regaderas antes de que finalizara el juego.

Sin emplearse a fondo, el conjunto manejado por Manuel Lapuente tuvo para ampliar el marcador, pero su delantera estuvo un tanto conformista y la defensa local se aplicó bien para evitar la goleada.

Aún con el enojo por la derrota, Tomás Boy acusó al silbante Arellano de no haber tenido el valor suficiente para expulsar a Vuoso en la primera parte, lo que dio ventaja a los visitantes, porque “no tuvo los pantalones para quitarlo. No sé cómo pueden mandar a un árbitro con tan poca personalidad para un partido como éste, quien además tiene gafete que no sé de dónde lo saca.

“Eso no quita que nosotros cometimos un error tremendo en el segundo gol, cuando ellos están vencidos, porque mi portero sale con muy poca precisión. Cometemos la falla y anotan, aunque con 10 hombres destaco mucho la actitud de mis jugadores… Esta derrota le duele al entrenador, al presidente del club y yo creo que hasta al dueño”, concluyó.

Ochoa se mostró feliz por su actuación en terreno ajeno: “Siempre trato de hacer un buen partido, de ayudar a mis compañeros en lo que me corresponde, pero la victoria es de todos, porque el esfuerzo es de los 11 y de los que entran; gracias a ello conseguimos el triunfo”, indicó.

Al final, el autobús del conjunto americanista fue agredido: aficionados quebraron cuatro parabrisas con piedras, palos y botellas cuando todavía estaba en el estacionamiento del estadio Morelos, con todo y jugadores, cuerpo técnico y directivos. Ningún integrante del cuadro de Coapa resultó lesionado.