El ex senador aparece en la foto de nuevo con el torso desnudo y los ojos vendados, aunque sostiene la misma revista Proceso del 20 de mayo del 2010, con la que apareció cuando fueron difundidos una segunda gráfica suya y un primer comunicado el 26 de julio último.

Bajo la firma de los “Misteriosos Desaparecedores”, este grupo dio a conocer la media filiación de su víctima, las intenciones de sus enemigos, además de las diversas “líneas de investigación” que han surgido desde la desaparición.

La misiva, con fecha 13 de septiembre del presente año, fue acompañada de una fotografía, como prueba de vida.

En ésta se observa a Fernández de Cevallos, al igual que en casos anteriores, con el torso desnudo, vendado de los ojos y sosteniendo una revista de circulación nacional del 23 de mayo del presente año, donde aparece acompañado del ex presidente Carlos Salinas de Gortari.

El texto enviado indica lo siguiente: “Edad: 69 años. Estatura: 1.70 metros. Peso: 65 kilos. Complexión: muy delgada. Tez: morena clara. Seña particular: cicatriz en la columna vertebral. Banco Nacional de Personas Extraviadas.

“Dicen que el “Jefe Diego” parecía virrey de la Nueva España y, en consecuencia, muchos querían verlo preso o, peor aún, muerto.

“Dicen que para todo fin práctico fungió como vicepresidente de México y, tras aquella noche en que su pasado lo alcanzó, no faltó quien quiso que se pudriera en los infiernos ni quienes lo alabaron por la doble hazaña, según, de ser un viejo güevudo y un cabrón bien hecho.

“Dicen que pudo haber sido objeto de venganza de algún grupo de poder o de particulares defraudados o ardidos, y se ignora si su misteriosa ‘desaparición’, vuelta luego ‘secuestro’, aparte de fines económicos, tuvo algún otro propósito, o si se trató de un intento de trueque del narcotráfico.

“Dicen que sus últimas fotos sólo mostraron los restos del hombre intocable y poderoso que fue, y que sembrador de vientos y cosechador de tempestades no se supo si fue víctima de una banda del crimen organizado, o de algún grupo poderoso del gobierno, o de alguna organización guerrillera.

“Gracias a la trayectoria personal y pública del Jefe Diego se seguirán diciendo muchas cosas y quizás todas quepan como líneas de investigación, desde que su familia lo abandonó y de que a sus propios amigos no les importó su suerte”.

Y finaliza la carta diciendo: “¿Seguiremos informando?” y está firmado por los “Misteriosos Desaparecedores”.

En Querétaro inició todo

Diego Fernández desapareció el pasado 15 de mayo, luego de que arribó a su rancho conocido como La Cabaña.

A través de la red social Twitter comenzó a especularse sobre la desaparición del prominente panista e incluso surgieron versiones que aseguraban que un grupo del crimen organizado lo tenía en sus manos, pues en ese momento circuló otro rumor de que el capo Ignacio Nacho Coronel había sido detenido.

Dos días después, la familia de Diego exigió a las autoridades negociar la liberación de Fernández de Cevallos.

El 19 de mayo, el presidente Felipe Calderón aseguró que la desaparición no era producto de un secuestro o narcomensaje a su administración.

Para el 21 de mayo, la familia del panista pidió a las autoridades apartarse del caso, para no poner en peligro al Jefe Diego, motivo por el cual la Procuraduría General de la República informó públicamente que en aras de salvaguardar la vida de este personaje, no continuaría investigando.

El ex procurador general de la República, Antonio Lozano Gracia, amigo y socio de la víctima, tomó las riendas del caso para negociar con los captores.