México celebró hoy el 200 aniversario del inicio de su Guerra de Independencia, con un magno desfile y con el presidente Felipe Calderón que dio el tradicional “Grito” en el balcón de Palacio Nacional, en la Plaza de la Constitución en el centro de la Ciudad de México.
Más de 50 mil personas desoyeron ayer la recomendación oficial de quedarse en casa a celebrar el Bicentenario de la Independencia y, no obstante los rumores que anticipaban algún acto de violencia, decidieron participar de los festejos en el Zócalo capitalino.
—¿Y no les da miedo estar aqu�
—La verdad, sÃ, pero son más las ganas de gritar ¡viva México!
Aun cuando cientos de asistentes a la Plaza de la Constitución dieron literalmente la espalda al espectáculo previo y abuchearon durante dos horas al elenco, al final se sumaron a la celebración, agitando en lo alto sus varitas de luz destellante.
Visitantes de ciudades remotas, como Tijuana, arribaron al corazón del paÃs desde las 8:00 de la mañana con tal de ganar un espacio de un cuarto de metro cuadrado en la primera fila del área con acceso libre.
Junto a ellos, una familia oaxaqueña reclamaba al personal de seguridad privada una botella de agua, pues al pasar el primer filtro rumbo al Zócalo tuvieron que dejar las provisiones para una larga espera de 11 horas a la intemperie.
Los de Tijuana gastaron casi 8 mil pesos de pasaje para venir a la Ciudad de México y, a cambio de su esfuerzo en tiempo y dinero, reclamaban la espectacularidad que se ofreció con motivo de los 200 años de la Independencia.
Eran ellos los que animaban a la gente de las primeras filas y daban las primeras voces de la interpretación masiva de temas clásicos como Cielito lindo, La canción mixteca y El rey.
Pero fueron ellos también los primeros en lanzar las arengas de “¡fuera, fuera, fuera!†contra los integrantes de los mariachis Charanda, Clown y Arpa Grande.
“¡No pagamos impuestos para venir a ver un caballo de peluche!â€, reclamaba el respetable, a propósito de un show de “charrerÃa†con animales de utilerÃa.
Pero el punto más alto de la inconformidad llegó con la presentación de la coreografÃa masiva llamada “Unidos por Méxicoâ€, pues mientras desde el escenario se llamaba al público a seguir los movimientos, la gente terminó por dar la espalda y entonar el Himno Nacional.
Con el enojo ya subido a la cabeza, entre la multitud se escucharon también arengas como las de “¡Voto por voto, casilla por casilla!†y “¡El pueblo, unido, jamás será vencido!â€.
Entonces el mariachi Los Alazanes entró “al quite†y con interpretaciones clásicas involucró nuevamente a la multitud en la celebración de las fiestas patrias.
Luz y sonido, los carros alegóricos del desfile, el árbol de la vida y sobre todo El Coloso acabaron de reivindicar la celebración ante los ojos de la mayorÃa, que terminó aclamando el espectáculo de las llamas sobre el Palacio Nacional.
Cuando el presidente Felipe Calderón salió al balcón a dar el Grito del Bicentenario, la gente estaba de lleno en el festejo.
“¡Viva México!†¡Viva el Bicentenario de la Independencia!â€. Hasta el hambre y la sed acumulada en 15 horas de pie quedó momentáneamente en segundo plano.
Después de los juegos pirotécnicos, la voz de Armando Manzanero para cerrar la fiesta. Oaxaca, Tijuana y otras muchas ciudades del paÃs esperaban ya el regreso a casa de sus residentes idos a la aventura del Bicentenario en la plaza mayor de la capital.

























