Gustavo Sánchez Cervantes, quien en diciembre pasado fue nombrado presidente del Concejo Municipal de Tancítaro, tras la desaparición del cabildo por amenazas del narcotráfico, fue brutalmente asesinado.

Desconocidos destrozaron con rocas la cabeza al edil, quien fue hallado ayer a un costado de la carretera Uruapan-Los Reyes, a la altura de la comunidad de San Lorenzo, maniatado, con los ojos vendados y con signos de haber sido torturado.

Junto con la máxima autoridad de Tancítaro, también fue encontrado sin vida el cuerpo de Rafael Equihua Cervantes, primo del edil y quien se desempeña ba como su secretario particular.

Por las condiciones en que fueron encontrados los cadáveres, las autoridades presumen que los asesinaron durante la madrugada.

Sánchez no duró ni 10 meses al frente del Ayuntamiento de Tancítaro.

Su cuerpo y el de su secretario, Rafael Equihua, fueron hallados en un camino de terracería de Uruapan; las autoridades estatales sostienen que hasta ahora no hay indicios que vinculen el crimen con el narco.

La víctima había sido designada el pasado 11 de diciembre como presidente del Concejo Municipal, organismo que el Congreso del Estado creó tras la inédita renuncia del alcalde constitucional, Trinidad Meza Sánchez, del síndico y los siete regidores.

Las autoridades municipales presentaron su renuncia el 4 de diciembre, debido a presuntas amenazas del crimen organizado.

Previamente, familiares del entonces síndico y del secretario general del Municipio habían sido “levantados” por un comando armado, como supuesta medida de presión para que dejaran sus cargos.

Además, el 6 de marzo de 2009 también fue ejecutado Gonzalo Paz Torres, quien se desempeñaba como secretario general del Ayuntamiento.

El funcionario fue privado de su libertad dos días antes y no se supo más de él, hasta que lo hallaron abatido a balazos.

Otro ataque, registrado el 6 de septiembre del mismo año, estuvo dirigido a la Policía Municipal: siete elementos murieron en una emboscada, entre ellos dos jefes de grupo.

La ola de violencia provocó incluso el cierre temporal de la clínica que el IMSS opera en esa localidad, pues el médico y dos empleados administrativos recibieron amenazas de muerte.

Ante estos acontecimientos, las autoridades mandaron desde hace varios meses reforzar la seguridad en el Palacio Municipal por el temor de un atentado.

Frente al inmueble aún puede apreciarse una barricada, que fue levantada con decenas de costales llenos de arena.

Además, luego de la llegada del Ejército y la Policía Federal, todos los elementos de la Policía Municipal fueron cesados desde enero pasado, ya con Sánchez al frente de la alcaldía.

Con la muerte del edil suman cinco los alcaldes ejecutados en el país en los últimos dos meses y 11 en lo que va del año.