La candidata del PT fue la más votada, con 48,61% de los sufragios, una ventaja de casi 16 puntos porcentuales sobre su contrincante, con 32.65%, pero insuficiente para evitar el balotaje dentro de tres semanas.

Brasilia, Brasil.- Aunque quedó en tercer lugar en la contienda de ayer, los reflectores apuntan hacia la candidata del Partido Verde (PV), Marina Silva, ya que ella podrá inclinar la balanza hacia uno de los dos contendientes que competirán por la presidencia el próximo 31 de octubre.

Y es que parece una regla no escrita en el código electoral brasileño que el Partido de los Trabajadores (PT) no pueda definir la elección presidencial a su favor desde la primera vuelta.

Ayer por la noche Dilma Rousseff arañaba 47% de los votos, por lo que se postergó 28 días la oportunidad de saber si se convertirá en la primera presidenta de Brasil y de paso suceder a su mentor, Luiz Inácio Lula da Silva.

Ahora tanto Rousseff como el social demócrata José Serra dependen de Silva, quien no ocultó su felicidad porque casi 20% de los brasileños la apoyaron.

En un multitudinario acto en la sede del Partido Verde, en Sao Paulo, dijo: “Esta jornada nos deja felices. Salimos victoriosos. Defendimos una idea victoriosa y Brasil escuchó nuestro llamado”.

Los sondeos apenas le daban 5% de los votos a Silva, pero al final de la jornada el Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmó que obtuvo 19.40 % de los sufragios.

Pone condiciones

Silva saludó a la oficialista Dilma Rousseff y al economista José Serra, quienes se verán las caras en 28 días, y llamó a su partido a iniciar de inmediato una amplia discusión interna sobre la política de alianzas a seguir para el balotaje, pero dejó claro que quien quiera contar con su capital electoral deberá adaptar su agenda.

“Fue acertado no sumarnos al ‘vale todo’ electoral. Estamos ganando, aún  perdiendo y aunque no vayamos a la segunda vuelta. No hay pérdidas, sólo ganancias. Estamos en el primer lugar de una nueva política en Brasil”.

El analista André Pereira César, de la Consultora CAC, afirmó que “el hecho nuevo de estas elecciones fue el crecimiento de Silva, que de ser una  figura secundaria en toda la campaña, acaba llevando la elección presidencial al segundo turno”.

Para el analista 20% de votos ahora pasan a valer oro puro. “En las  próximas tres semanas, ella dará las cartas”.

“Ella no votará jamás por Serra ni por ‘tucano’ alguno, pero en su electorado hay un voto duro del PT descontento por el rumbo neoliberal de estos años y por un vasto sector que votó al Verde que podría buscar castigar al gobierno por su política ambiental y su política económica”, explicó Eduardo Giannetti, asesor de la candidata, en una respuesta que deja las puertas abiertas a cualquier resultado.

Ahora habrá que ver quién está más capacitado para integrar la agenda de Silva a su programa, porque “esos votos son votos híbridos, sacados de los otros dos candidatos”.