Con gol de ”Chaco” Giménez, los Cementeros cortan con una racha de 16 partidos sin vencer a las Ãguilas.
Christian Giménez volvió a ser el lÃder que un equipo como Cruz Azul necesita en momentos de alta tensión, en busca de retomar la grandeza de otros tiempos. Un derechazo del argentino borró de la memoria colectiva los siete años de paternidad amarilla, un alivio para los cementeros, últimamente hundidos en el fracaso. Victoria azul de 1-0. Y fin de la paternidad.
Curiosamente, en la última victoria azul sobre el América, Enrique Meza dirigÃa a La Máquina y Manuel Lapuente a los emplumados. Será cosa del destino, si se cree en ello, pero este domingo se repitió la historia y se inició otra. Se terminaron las burlas y todo lo que se desprendÃa del dominio del América sobre Cruz Azul. Todo gracias a un chispazo del Chaco, que rompió con la dureza de un partido disputado con un cuchillo entre los dientes.
El esfuerzo fue tal, que el argentino salió con calambres. Nada de lo que no pueda sanar con la enorme satisfacción del triunfo como medicina.
El encuentro inició tenso y terminó con la adrenalina a tope. El América aprovechó los antecedentes a favor, para tomar un poco de ventaja en el control del juego y hacerse de un par de oportunidades que no pudieron concretar, cosa que pagaron después. Luego vino la igualdad en las acciones y el triunfo para los locales, muy a pesar del nerviosismo del arquero Yosgart Gutiérrez, las imprecisiones de Gerardo Torrado y el poco peso de los delanteros celestes. Con todo eso, el Cruz Azul logró cortar de tajo, y de una vez por todas, la hegemonÃa del América.
Los intentos por marcar siguieron con buen ritmo, pero sin tino. Y asà se fueron al descanso, ante el nerviosismo del público y el deseo, hasta entonces contenido, del enloquecedor y apasionante grito de gol.
Los segundos 45 minutos fueron mejores, por el gol de Giménez (al 52’, en potente disparo al ángulo desde fuera del área) y las obligaciones que de éste se generaron en la cancha.
Los espacios que dejó América en busca del empate dieron paso a los contragolpes azules, quienes siempre fallarón en la última jugada.
Sellado el triunfo con letras celestes, inició la fiesta en las tribunas y en el vestuario. Gritos y algarabÃa, el desfogue natural de tanta presión. Se terminó la maldición. Por fin ganó Cruz Azul al América.

























